Debido a las altas temperaturas nuestro organismo pierde líquidos con más rapidez y en una boca deshidratada son más frecuentes las infecciones e inflamaciones, por lo que no se debe descuidar la ingesta de agua pura para mantener una buena hidratación de las encías y las mucosas; y evitar así que se produzca un aumento de la densidad de la saliva.
En estas fechas, los helados y las bebidas muy frías y azucaradas se convierten en la mejor opción para aliviar el calor, sin embargo, los ácidos que contienen pueden dañar el esmalte e incrementar la sensibilidad dental, lo que da la posibilidad de padecer caries; ante lo cual se debe controlar su consumo.
En vacaciones los hábitos alimenticios se ven alterados con mucha facilidad, comer fuera de casa o -picar entre comidas- se convierte en prácticas habituales pero poco saludables para nuestros dientes, es importante que esta ingesta vaya acompañada de la debida limpieza bucodental.
Una buena higiene es el punto clave para que los dientes y encías estén sanos, además de cepillar los dientes tres veces al día, se debe enjuagar la boca cada vez que se ingiera alimentos entre comidas, el cepillado más importante es el de la noche y se debe completar una buena limpieza con hilo dental al menos una vez al día.
En este periodo se incrementa en un 30 por ciento los traumatismos y fracturas bucodentales especialmente en niños, ya que es más frecuente realizar actividades al aire libre por lo que el riesgo de sufrir golpes en los dientes es mayor.
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