
Una mirada desde la salud constatará que estos niños presentan mayor vulnerabilidad frente a las enfermedades o desde lo educativo menores posibilidades de aprendizajes. Hay evidencias científicas de que en los primeros 36 meses se crea la mayor parte de las redes neuronales. La falta de alimentación y estímulos adecuados genera una desigualdad que determinará el desarrollo de la infancia. Un libro relativamente reciente del economista Tomas Piketty “El Capital en el siglo XXI” ha generado un debate importante. Su investigación demuestra el enorme incremento de la desigualdad en el mundo fruto del extraordinario aumento de las rentas de las clases ricas. Además el trabajo de Piketty demuestra que la mayor parte de esas rentas provienen de patrimonios heredados. Uruguay es el país con menor desigualdad social en América Latina.
Sin embargo el 10% de mayores ingresos recibía 45,2% de la renta total, en 2011. Al mismo tiempo el 1% de mayores ingresos obtenía un 14,1% y el 0,1% superior alcanzaba un 4,8% del total de ingresos. Es decir que la concentración es cada vez mayor a medida que se asciende en la pirámide de ingresos. La igualdad social y las transformaciones de la estructura productiva son dos elementos fundamentales de una concepción integral del desarrollo. Las desigualdades extraordinarias actuales son un obstáculo para el mismo. La revista 116 de CEPAL de agosto 2015 plantea que un aumento en la tasa del impuesto a la renta de hasta 20% para el decil superior en la escala de ingresos generaría un efecto redistributivo importante y una reducción relevante en el coeficiente de Gini. Como señalaba Gerardo Caetano recientemente, la preservación de los avances logrados no puede ser el signo principal, la seña de identidad de este período.
No alcanza. En relación con la infancia no es aceptable para una sociedad como la nuestra, que un tercio de los niños menores de 3 años sufra todas las consecuencias de la pobreza. La transformación de la estructura familiar, los cambios laborales y culturales, modificaron (y debilitaron) los cuidados, generando a veces cortes en la transmisión intergeneracional de buenas prácticas. Las discriminaciones de género en los cuidados, que responsabilizan a las mujeres exclusivamente, no corresponden en una sociedad donde las mujeres participan activamente del mercado de trabajo y reivindican sus derechos. La creación del Sistema Nacional de Cuidados votada recientemente es un paso importante para responder a esta problemática. Son necesarias también otras medidas y más actores que se comprometan e involucren en este sentido.
http://antropologianutricion.org/anzalone/pobreza-infantil.htmlTe podría interesar...








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