En San Pedro Quiatoni, en la sierra de Yautepec, pese a que el reloj de la iglesia define y marca las horas, los lugareños rigen su tiempo con la salida del sol.
"El astro rey sale por el oriente y se oculta por el poniente. Cuando apenas se asoma se escucha el puntual cantar de los gallos; es la hora del trabajo", afirman los pobladores.
En ese sentido, los profesores de las escuelas rurales exponen que "no podemos obligar a nadie a adelantar sus tiempos, pues el reloj que se da a los lugareños es el biológico".
En el lugar, la autoridad municipal, que tuvo que escalar según la norma consuetudinaria del puesto de Topil hasta llegar a mandar a su pueblo, defiende que "la postura de su gente no refleja una rebeldía, sino un respeto a sus propios derechos, mismos que no tienen que ver con los que deciden los de arriba, porque nuestra fuerza es la voluntad del pueblo".
Para el subsecretario de Gobierno, Carlos Santiago, la decisión asumida por un importante número de municipios contra el Horario de Verano, la mayor parte de ellos regidos bajo el sistema de normas comunitarias, refleja solo la plena la autonomía de los pueblos indígenas de Oaxaca, que pueden decidir y resolver bajo sus propios cánones qué pueden desechar como ordenanza del llamado derecho positivo.Te podría interesar...








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