Esto porque si bien no todos los países de América Latina señalan en su Carta Magna a la población afrodescendiente, al menos sí reportan más avances que México en la recuperación de la historia e identidad de esta raíz.
Las coordinadoras de la cumbre firmaron una misiva dirigida a Enrique Peña Nieto, con copia al Congreso de la Unión, para exigir que realice “las acciones necesarias para lograr la reivindicación de los derechos fundamentales de la población afromexicana”.
La carta fue firmada por la coordinadora general Dorotea Wilson; Vicenta Camusso, coordinadora del Cono Sur; Yvette Modestin, coordinadora de la Diáspora; Cecilia Ramírez, de la región andina; Berta Arzú, líder para Centroamérica; y Altagracia Balcacer, coordinadora del Caribe.
Pidieron al gobierno mexicano que reforme el artículo segundo de la Constitución, para que establezca que “la Nación tiene una composición pluricultural sustentada principalmente en sus pueblos indígenas y afrodescendientes”.
Castro Salinas informó que la carta será entregada por la diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Teresa Mojica Morga –afrodescendiente de Guerrero–, quien participó, junto con otras cinco mujeres en la delegación mexicana que asistió al reciente encuentro internacional.
Con la diputada también asistieron las integrantes del Consejo Académico de la Escuela Itinerante de Formación Permanente para las Mujeres Afromexicanas, creada recientemente para rescatar la historia e impulsar el liderazgo de esta población.
Castro Salinas detalló que la delegación mexicana determinó que aún tienen mucho trecho por avanzar, y que es de vital importancia que el gobierno mexicano reconozca a la población afrodescendiente, ya que por no ser de origen indígena o mestizo se le niegan programas sociales o su participación en acciones de gobierno.
De acuerdo con la activista afromexicana, las mujeres de todos los países coincidieron en la falta de acceso casi total para esta población a los servicios de salud, pero específicamente los que están vinculados con la salud sexual y reproductiva.
A esto se suma la falta de políticas públicas para garantizar educación a esta población y eliminar el racismo, la discriminación y la violencia contra las afrodescendientes.
En la Cumbre se formuló una plataforma política para mujeres afrodescendientes, constituida por 16 ejes prioritarios para combatir el racismo y la pobreza, poner fin a la violencia, garantizar el libre ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, de educación de calidad, y respeto de todas las autonomías, entre otras garantías.
Además, se estableció la necesidad cumplir todos los tratados y convenciones internacionales y nacionales en materia de mujeres de ascendencia africana.
En América Latina viven 175 millones de personas de origen africano, en su mayoría mujeres. Los países con mayor población afrodescendiente son Brasil y Colombia.
La Cumbre se realizó de cara al Decenio Internacional de las Poblaciones Afrodescendientes, que se celebra de 2015 a 2024, según estableció la Asamblea General de la ONU con el fin de reducir los índices de pobreza de esta población.
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