“Una vez que se identifican los sitios específicos del circuito de la memoria que no están funcionando bien o los que pueden aportar beneficios al estimularlos, surge la posibilidad de inventar nueva tecnología médica a través de la cual la mejoría es dirigida al lugar específico del circuito, en vez de administrar un fármaco y dejar que éste actúe en todo el cerebro”, explica Susumu Tonegawa, profesor de Biología y Neurociencia del Instituto Picower del MIT y director del Centro para la Genética de Circuitos Neurales RIKEN-MIT, quien dirigió el trabajo.
Aunque este tipo de intervención todavía no es posible aplicarla en humanos, “este clase de análisis brinda información sobre hacia dónde apuntar los tratamientos para trastornos específicos”, agrega Tonegawa.
Fuente: La PrensaTe podría interesar...








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