Asimismo se destaca la importancia de evitar el contacto con compañeros contagiados y no intercambiar peines, cepillos, diademas, gorros, bufandas, valerinas, audífonos, así como realizar una inspección periódica directa de los niños que convivan en grupo.
Los piojos son insectos que se alimentan de sangre y se alojan en otro organismo del cual viven, tienen forma alargada, de color gris, blanco o amarillo, cuentan con seis patas, garras en sus extremos, y su cabeza es más pequeña que el cuerpo, suelen alojarse en la nuca y detrás de las orejas.
Cabe señalar que el parásito hembra pone entre 50 y 300 huevos llamados liendres, de los cuales 10 nacen al día, y estos se abren al cabo de siete a 10 días y la larva madura en un par de semanas.
Es más fácil que se instalen en el cabello de las niñas, ya que comparten objetos como; horquillas, coleteros, peines u otros enseres, y las complicaciones de no tratarse a tiempo pueden producir infecciones secundarias como la Linfadenitis regional (inflamación de los ganglios linfáticos), haciendo que aparezcan nódulos aumentados de tamaño y dolorosos.
Las unidades médicas de los SSO ofertan el tratamiento que consiste en la aplicación de permetrina en crema o loción que se aplica durante 10 a 20 minutos sobre el cabello seco y luego se enjuaga, por lo que es recomendable una segunda aplicación de 10 a 14 días después.
Finalmente la institución solicitó a padres de familia y profesores realizar filtros escolares para prevenir el contagio de piojos, asimismo la revisión de cabezas de menores cuando presenten alguna comezón ya que no existe temporada específica para los contagios.







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