“Cuando Juan José Arreola se fue a París a fines de 1945, sentí que Guadalajara se quedaba árida” dijo Alatorre a El Universal en 2010. El autor de La feria viajó a Francia a estudiar dramaturgia con Louis Jouvet y Jean-Lois Barrault. Escribió teatro y lo actuó. Trabajó en el Teatro de Media Noche de Rodolfo Usigli.
En 1959, el rector de la UNAM, Nabor Carrillo, y Jaime García Terrés, entonces Director de Difusión Cultural, propusieron el primer centro cultural fuera del campus universitario. El nombre del edificio se mantiene todavía hoy: Casa del lago. Juan José Arreola fue nombrado su primer coordinador e hizo que en el lugar concurrieran artistas de disciplinas diversas. En esa época, nació el festival Poesía en voz alta.
Arreola era un escritor todo terreno. Elaboró programas de radio en la XEW y en la XEQ; colaboró para algunas ediciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y participó en programas televisivos deportivos y culturales. Habrá que recordar la colección Cuadernos del Unicornio en la que editó a escritores valiosos de su generación y de las vendieras, comoNocturno amor (doce sonetos) de Elías Nandino; Canto llano a Simón Bolívar de Rubén Bonifaz Nuño; La sangre de medusa de José Emilio Pacheco, entre obras de varios otros escritores.
La mejor manera de rendir homenaje a un escritor es leyéndolo. En su obra, Arreola dejó desperdigadas lecciones literarias: rigor, inteligencia y amor a la vocación.Te podría interesar...








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