Con 29 años de edad, esta joven oaxaqueña tiene el propósito de visibilizar las artes escénicas y la discapacidad desde una perspectiva de inclusión social y el derecho al goce de los bienes culturales de este sector de la población. Para ello investigó durante dos años esta relación, poniendo énfasis en las experiencias que realizan compañías teatrales dirigidas a personas ciegas y sordas.
Con el apoyo de una beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) —que además le permitió realizar una estancia de investigación en discapacidad e inclusión social en la Universidad Nacional de Colombia—, conformó este trabajo que fue reconocido por la Asociación Cultural Artez Blai Kultur Elkartea, premiado con su publicación en la colección “Teoría y Práctica” de la editorial vasca Artezblai.
Visiblemente emocionada, Hitandehui —nombre de origen mixteco que significa Flor del Cielo— conversa con la Agencia Informativa Conacyt sobre la distinción que le fue otorgada y el interés que tiene por colocar en la mesa de debate este tema, con el que está vinculada tras participar en proyectos de intervención social y teatro comunitario, en talleres para la población indígena y juegos teatrales para público infantil, sobre todo con discapacidad.
“A pesar de que no siempre ha sido fácil seguir mis sueños y hacer lo que me apasiona en la vida, nunca me he dado por vencida y eso me ha abierto muchas puertas”, dice.
Actualmente vive en Xalapa, Veracruz, pero a lo largo de su camino en Oaxaca se vinculó a actividades que llamaron su atención, como talleres sobre derechos sexuales y reproductivos dirigidos a jóvenes, o en temas relacionados a la educación ambiental, la economía solidaria o la soberanía alimentaria.
Orgullosa de su formación en escuelas públicas, se describe como una persona inquieta que todo el tiempo está buscando cosas por hacer y hacerlas diferente; “no puedo estar sin proyectos en puerta, participando en algo innovador que me llame la atención”, enfatiza.
De ahí que a su corta edad haya incursionado en diversas áreas, por ejemplo en programas de radio comunitaria de poblaciones indígenas enfocadas a derechos humanos.
“Hice un proyecto de radio-teatro, grababa sonidos y música, hacía entrevistas y platicaba con la gente; de ese material hacía cápsulas”, refiere.
Bailarina nata que en algún tiempo participó en un proyecto de danza, a corto plazo se vislumbra colaborando en foros y encuentros relacionados al teatro, la enseñanza y la discapacidad; en la docencia de las artes o en la investigación de pedagogía teatral.
“Vengo del movimiento de mujeres, de personas con discapacidad y de derechos humanos, por lo que también me veo haciendo incidencia política y trabajando de la mano con organizaciones sociales”, reconoce.
Multifacética, Hitandehui Margarita Pérez Delgado no ceja en ver en su futuro la fundación de una compañía de teatro de sordos y con personas con capacidad intelectual, así como en puestas en escena con la técnica de teatro ciego.
“Estoy interesada en investigar el teatro aplicado a la educación. El teatro es muy noble porque da posibilidad de manera individual o colectiva, así como de intervenir de manera creativa, artística y estética la transformación del mundo y las culturas; nos hace ser personas más sensibles y críticas”, resume.
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