
La bióloga Noemi Arnold, estudiante del doctorado en ciencias de conservación y aprovechamiento de recursos naturales en el CIIDIR, comenzó el estudio de las abejas melíferas (productoras de miel) en el 2011, pero fue hasta inicios del presente año que Conabio en coordinación con Ecosur financiaron el proyecto de investigación. Parte del proyecto contempló la identificación de especies para distinguir su potencial y, de esta forma, elaborar estrategias de rescate.
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Noemi Arnold explicó que existe un descenso en la población de abejas sin aguijón debido a factores como el uso excesivo de pesticidas y el uso inadecuado de las colmenas silvestres de las cuales extraen la miel.
Tomando en cuenta los datos anteriores, la bióloga Noemi Arnold realizó exploraciones en campo para conocer y definir las especies de abejas melíferas que habitan en el estado de Oaxaca y crear un catálogo que describa las características de cada una de ellas.
Para hacer posible la recolección de datos y el estudio de las comunidades en donde se emplearon los talleres de meliponicultura, la investigadora coordinó esfuerzos con la asociación civil INANA, encargada de desarrollar proyectos comunitarios.
Detalló también que la práctica de la meliponicultura es aliada en las estrategias de conservación, razón por la que se planearon talleres que beneficien la práctica tomando conciencia de la realidad de los ecosistemas. Además de auxiliar en la conservación de especies melíferas, la meliponicultura es una fuente económica y funciona como fuente de medicina natural en comunidades.
En este proceso se integra INANA, organización fundada en el 2011 y especialista en abejas nativas. INANA se encarga de llevar los talleres de educación ambiental a las comunidades correspondientes, en este caso a la zona de La Chinantla. La maestra Raquel Zepeda, coordinadora de la organización, informó que los talleres abordan los siguientes temas: reconocimiento de la biodiversidad de abejas, identidad, territorio, manejo y crianza, lectura de paisaje, cadena de valor y elaboración de productos. Estos talleres fueron diseñados bajo la metodología intercultural que propone que los miembros de la comunidad vean el proceso como propio y no como una intervención externa, y son liderados por el doctor Alejandro Beltrán y la maestra Raquel Zepeda.
“Estos procesos formativos son un eslabón necesario entre la nueva generación de campesinos e indígenas que no heredaron el conocimiento, la experiencia y tradición del cultivo de abejas sin aguijón. Esto también es necesario para impulsar acciones que vayan cambiando el pensar y la práctica, para que esté de acuerdo con la realidad actual de los ecosistemas y desalentar la cosecha de nidos silvestres”, afirmó Raquel Zepeda.
Paralelo a la conservación de la especie a través del manejo, la bióloga Noemi Arnold destinó áreas para el estudio de las especies en donde consideró zonas con climas tropicales y subtropicales del estado de Oaxaca, pues aseveró que la mayoría de las especies de abejas sin aguijón se alberga en estos ecosistemas.
Para el estudio fue necesario capturar especímenes de abejas sin aguijón, tomando en cuenta datos como localidad, altitud, vegetación y posición geográfica.
“Los especímenes se determinaron hasta nivel de especie, con la ayuda de un microscopio estereoscópico y por taxónomos expertos como Ricardo Ayala, de la Estación de Biología Chamela, Jalisco, y Jorge Mérida, de Ecosur San Cristóbal de las Casas, Chiapas”, precisó Noemi Arnold.
Derivado de la colecta, se trabajó en la elaboración de mapas de distribución potencial, los cuales incluyen datos de 19 variables climáticas como estacionalidad, temperaturas y precipitaciones.
Para iniciar los talleres de concienciación ambiental y meliponicultura, la investigadora eligió la localidad de Rancho Grande en San Juan Bautista Valle Nacional, Oaxaca, en donde los temas abordados contemplaron: consideraciones éticas ambientales, capacitación en el manejo de especies viables en cada región, transformación de productos y cosecha de variedades de miel.
Para finalizar, Noemi Arnold enfatizó la importancia de desarrollar estrategias de conservación para estas especies a través del conocimiento y el manejo ético. Agregó también que se espera la publicación del catálogo de especies melíferas en el estado a inicios de 2017, base de datos que fue financiada por la Conabio.
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