“CitroRepel fue pensado para ayudar a las personas que viven en Oaxaca con una problemática latente como la enfermedad por el virus del Chikungunya, ya que la temperatura y humedad son muy elevadas en la región, lo que provoca que los mosquitos proliferen”, dijo el estudiante de tercer semestre.
En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Orduña Márquez resaltó que el producto que desarrollaron no usa componentes químicos y tiene una duración de tres a seis horas que varía de acuerdo al clima.
“El aceite esencial se combina con alcohol, agua destilada y glicerina para obtener el biorrepelente llamado CitroRepel, el cual no causa reacciones alérgicas en la piel al provenir de materiales de origen natural”, destacó el estudiante.
Las sustancias del producto se obtienen por medio de un proceso sustentable llamado hidrodestilación, del que se obtienen los aceites de citronela, limoneno y linalool, usados para contrarrestar ácaros, arañas, mosquitos, pulgas, moscas, garrapatas.
Una vez concluido el proceso de hidrodestilación, los materiales restantes se pueden usar como abono, ya que vienen de productos naturales.
Los desarrolladores ahora pretenden constituirse como empresa para sacar su producto al mercado, el cual prevén que su costo de comercialización sea 60 por ciento más barato que otros.
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