as partes del camión se imprimen en tiendas locales especializadas en el procedimiento, que luego se ensamblan en las agencias de Local Motors. El tiempo total de producción es de 10 horas de impresión y una de ensamblaje.
Pero el trabajo no fue solamente del equipo de Rogers. La compañía colaboró con Watson Internet of Things de IBM para que el vehículo tenga la capacidad de analizar y aprender de los datos que obtenga durante su funcionamiento. Por medio de 30 sensores, Olli puede tomar decisiones que mejoren la experiencia de sus pasajeros.
Así, los usuarios podrán interactuar con su transporte, que les explicará cómo toma decisiones, el destino y ruta que eligió e incluso hacerle peticiones específicas. Además, Olli puede aprender información relevante sobre la ciudad y convertirse en una suerte de guía de turistas con inteligencia artificial.
Si todo sale bien, pronto podrías usar un Olli en otras ciudades. La compañía cuenta con micro fábricas en 50 países.
La idea es que estas armen Ollis que se adapten a las necesidades locales y que en el futuro sean una opción de transporte sustentable, inteligente y de bajo costo en todo el mundo.
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