Como no hay tiempo que perder, existe un plan prácticamente definido para ver cómo cambiar la trayectoria de esos cuerpos celestes. Será a través de dos naves: La Double Asteroid Redirection Test (DART), de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, y la Asteroid Impact Mission (AIM), de la European Space Agency.
Cada una tiene su tarea definida. La del viejo continente será lanzada en octubre de 2020, y llegará a Didymos en mayo de 2022. Se encargará de estudiar las características del “objetivo”. Llevará a cabo el primer estudio in situ de un asteroide binario, proporcionará imágenes en alta resolución de la superficie de ambos cuerpos y medirá sus masas, densidades y formas, por medio de un módulo de aterrizaje -el Mobile Asteroid Surface Scout (MASCOT-2)-, detalló el diario español ABC.
También observará, en su momento, el impacto de la nave estadounidense contra el asteroide seleccionado, para examinar el material eyectado al espacio tras la colisión, a través de dos satélites auxiliares, CubeSats.
Por su parte, la DART saldrá al espacio en diciembre de 2020, y en octubre de 2022 se tiene proyectado interceptar al asteroide, el más pequeño de la pareja. Se estrellaría a una velocidad aproximada de 6 kilómetros por segundo.
A fin de no errar su objetivo, señaló el referido periódico ibérico, tiene una cámara y un sofisticado software autónomo de navegación. La colisión cambiará la velocidad de la roca en su órbita alrededor del cuerpo principal en apenas un uno por ciento, justo lo necesario como para observar sus efectos con telescopios desde la Tierra.
“Y un porcentaje, además, lo suficientemente pequeño como para no provocar un involuntario cambio de trayectoria que pudiera hacer que la roca se dirija directamente hacia nosotros”, agregó la nota.
Eso ocurriría cuando los asteroides se encuentren a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra, momento propicio para realizar la prueba y ser avistado por telescopios desde nuestro planeta. Ahí se pondrán a prueba las tecnologías de ambas agencias, por medio del proyecto AIDA, y determinar si un choque directo contra ese cuerpo espacial es suficiente como para desviarlo de su rumbo. Por lo pronto ya están los primeros pasos.
Cabe anotar que ese asteroide doble no tiene ninguna posibilidad de impactar contra el planeta azul, de ahí sea un buen ejemplo para realizar el plan.
Y es que al menos dos de esos cuerpos rocosos han “rozado” la Tierra en los últimos meses. El 7 de septiembre, el nombrado “2016 RB1” pasó a una distancia de 40 mil kilómetros de nuestra superficie, y el “2016 QA2”, el 28 de agosto último, a unos 80 mil kilómetros de distancia.Te podría interesar...








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