Dicho plan tiene como finalidad desarrollar, lanzar y poner en operación un microsatélite para el monitoreo de la ionósfera y la percepción remota de la Tierra, dijo Rodríguez.
“Tenemos un convenio con la Federación Rusa y la Universidad Central de Taiwán. Buscamos desarrollar un grupo de trabajo que pueda cubrir los aspectos clave para el diseño y la construcción de satélites artificiales en México”, apuntó.
En la UNAM tienen un programa que abarca posgrados de recursos humanos, definición técnica para el diseño del satélite, el desarrollo de la plataforma base, pruebas de calificación espacial, lanzamiento y operación, puntualizó el especialista.
“Se trata de un satélite científico de investigación que cuenta con varios instrumentos, como la sonda de Langmuir para medir la densidad de electrones y iones en la órbita donde se va a encontrar el satélite”, detalló.
A su vez, el científico manifestó que trabajan en un proyecto denominado Ulises 2.0, el cual es un nanosatélite tipo TubeSat que tiene funciones de tipo artístico y se estima que alcance una altura de entre 300 y 400 kilómetros.
“Si logramos tener listo el Ulises 2.0, podríamos incluirlo en el mismo cohete en el que se va a ir el Cóndor, para que cuando llegue a la altura que debe de ser, lo libere. Los rusos lo están considerando”, adelantó.
El investigador subrayó que es importante que México entre al estudio y desarrollo tecnológico en el área espacial, por lo que un ejemplo de ello es el apoyo que se le brinda al laboratorio nacional.
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