
Dentro de este instituto colabora un total de 749 profesionistas, técnicos e investigadores especializados en el área. “La investigación nuclear busca generar nuevos conocimientos asociados con la radiación ionizante y derivarlos en la aplicación de los mismos en beneficio de la sociedad y en la resolución de problemáticas nacionales. Algunos de los grandes rubros en los que se enfocan esas aplicaciones nucleares son la salud, ambiente, agroalimentación, protección radiológica, energía, conservación del patrimonio cultural, industria, entre otros”, añade la directora general.
Algunos de los proyectos prioritarios actuales dentro del ININ son el desarrollo de una plataforma de cálculo para análisis de reactores nucleares; la aplicación de plasmas en la cicatrización de heridas y tratamiento de diferentes tipos de células y bacterias; el diseño y preparación de radiofármacos teragnósticos basados en sistemas heterobivalentes y multivalentes de reconocimiento molecular específico; la aplicación de técnicas nucleares para promover el mejoramiento de plantas y agricultura sustentable y estudios; y desarrollos relacionados con la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde como la renovación de la licencia de soldaduras disímiles, componentes internos y vasija, su gestión para una correcta operación a largo plazo teniendo en cuenta su envejecimiento y el desarrollo de una metodología para la evaluación de la seguridad ante implicaciones en el diseño.
El ININ, para cumplir con sus funciones e investigaciones, cuenta con instalaciones de gran calidad que cubren las necesidades que los proyectos requieren. Por mencionar algunas: el Laboratorio Nacional de Investigaciones en Forense Nuclear, el Laboratorio de Metrología de Radiaciones Ionizantes, el Laboratorio Tandetrón, un acelerador electrostático de iones positivos, una planta de producción de radiofármacos, un banco de tejidos radioesterilizados, una planta de irradiación gamma, el Laboratorio de Física de Plasmas, de Detectores de Radiación, el Laboratorio Tandem van de Graaff —un acelerador de partículas— y finalmente el reactor de investigación nuclear TRIGA Mark III.
En este instituto han existido proyectos de gran impacto y relevancia a lo largo de su historia, como lo fue la instalación de una planta de irradiación gamma tipo industrial y el desarrollo de radiofármacos para la medicina nuclear útiles en el diagnóstico, tratamiento y paliativos. También se obtuvieron resultados al desarrollar sistemas de monitoreo de gases de efecto invernadero o gases nocivos para la salud que son generados por plantas eléctricas, o en el trabajo de investigación y desarrollo de sondas para la detección de ácido sulfhídrico o de dispositivos basados en plasmas, usados en el sector médico, entre otros grandes resultados, añadió Lydia Paredes Gutiérrez.
Además, la investigación y los resultados que este instituto obtiene se presentan en congresos científicos internacionales y nacionales, y también se publican en revistas como Applied Radiation and Isotopes, Physics Letters A, International Journal of Radiation Applications and Instrumentation, Mutation Research/DNA Repair, Environment International, entre otras.
Para mitigar esta falsa percepción, el ININ recibe alrededor de cinco mil visitantes al año provenientes de instituciones educativas públicas y privadas, así como de empresas de distintos sectores que son bienvenidos para realizar visitas guiadas gratuitas en las que conocen los beneficios y aplicaciones nucleares. En ellas se realizan recorridos por el reactor nuclear del instituto, la planta de irradiación gamma, los aceleradores de partículas, entre otras áreas.
“Para el ININ, como institución dedicada a la investigación y desarrollo de tecnología nuclear, es importante que más jóvenes se interesen por este tema para que sean partícipes del desarrollo tecnológico del país y de la apropiación de la ciencia nuclear”, agregó López Barragán.
Esta coordinación también desarrolla, edita y publica una revista impresa y digital para jóvenes en la que se dan a conocer las aplicaciones nucleares y los proyectos que se realizan en el ININ, además de las tendencias en el ámbito nuclear en México y el mundo. Es la revista Apps Nuclearesy está disponible de forma completa y gratuita en línea.
Posteriormente el 1 de enero de 1956 se estableció la CNEN, que entre sus filas tenía a los más selectos personajes de la ciencia de la época como Manuel Sandoval Vallarta, Nabor Carrillo Flores, Alberto Barajas Celis, Carlos Graef Fernández, entre muchos otros.
Para este proyecto, la CNEN inició con programas de física nuclear, educación y capacitación, reactores, radioisótopos, aplicaciones industriales de la radiación, agronomía, genética y protección radiológica, así como seminarios. Luego en 1979 la Comisión, que ya contaba con el Centro Nuclear en Salazar, se transformó en dos instituciones: la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS) y el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ).
Fue a partir de ese momento que la investigación nuclear en México se formalizó para ser lo que hoy en día representa: el desarrollo de la ciencia y tecnología nuclear, que busca solucionar problemáticas en México respecto a salud, ambiente, alimentación, energía, industria, entre otros.
“En la medida en que se fortalecen las instituciones de investigación, a través de la divulgación de su quehacer científico y tecnológico, así como de la formación de recursos humanos en la materia, se logra un mejor posicionamiento y reconocimiento de la sociedad. Estas acciones propician la percepción informada de la ciencia nuclear y, en un futuro, el ejercicio de un pensamiento crítico al respecto, para lograr progresivamente una cultura nuclear en el país”, concluyó Elizabeth López Barragán.Te podría interesar...








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