
El Laboratorio de Tecnología de Café está ubicado dentro de las instalaciones del centro de investigación veracruzano, en donde se lleva a cabo la investigación, cuyo responsable es el doctor en ciencias de los alimentos Oscar González Ríos, miembro de la Alianza Estratégica y Red de Innovación para el Sector Café: Calidad y Productividad, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Oscar González Ríos.“Nos hemos abocado a estudiar factores de impacto que repercutan directamente en la calidad del café mexicano, entre los que destacan la producción humana, el clima, altitud, origen y los tratamientos poscosecha del grano. A través de estos procesos estamos evaluando y caracterizando la calidad sensorial del producto”.
El investigador explicó que dentro de este laboratorio se han desarrollado metodologías que permiten evaluar la calidad del café, desde el punto de vista científico, las cuales se prevé que proporcionen a los productores datos certeros y confiables para el mejoramiento del grano a comercializar.
“Cada café tiene sus características sensoriales muy particulares, esto es debido a las condiciones de cultivo, proceso y tostado al cual se someten. Lo que queremos hacer es, mediante argumentos científicos, demostrar a los productores que cada planta tiene rasgos diferentes, por lo que no todas deben recibir el mismo tratamiento; sabiendo las condiciones climatológicas y de altitud exactas y adaptándose a ellas se pueden obtener excelentes resultados en aroma y sabor”.
De acuerdo con el especialista, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), existen cuatro criterios científicos en los que ha basado su investigación: calidad física, química, sensorial y sanitaria del café. “Nos hemos abocado a estudiar estos factores, los cuales de no cumplir con los requerimientos pueden dañar el producto y generar riesgos de salud en el consumidor”.
La científica explicó que particularmente se ha enfocado en analizar los factores de riesgo y medidas de prevención ocasionados por hongos filamentosos, los cuales requieren las mínimas condiciones de humedad para desarrollarse en las superficies o microespacios del grano teniendo un efecto severo sobre este, ya que su presencia origina la producción de toxinas y sustancias químicas que generan sabor y aroma desagradable en el café, volviéndolo no apto para el consumo, ocasionando pérdidas económicas en el sector industrial.
“Cabe destacar que estos hongos pueden apreciarse únicamente con equipo de laboratorio, ya que no son visibles para el ojo humano. Uno de los efectos que provocan al momento de la catación es que generan un sabor mohoso en la bebida. Es decir, las repercusiones de estos microorganismos no son captadas hasta que se consume, bajando considerablemente la calidad del producto”.
De acuerdo con la doctora Suárez Quiroz, se han estudiado las diferentes etapas de desarrollo del grano dando seguimiento a la presencia de estos hongos filamentosos como a las toxinas que generan, descubriendo que estos son más propensos a desarrollarse durante el secado y almacenamiento del fruto y que incluso el café fermentado es menos susceptible al ataque de estos. “Es importante analizar todos estos factores de almacenamiento desde el punto de vista científico, las condiciones climáticas a las que se exponen estos granos son las detonantes para el surgimiento de estos microorganismos”.
“Estamos por iniciar un trabajo para estudiar atmósferas modificadas durante el almacenamiento de café, donde se mantenga una estabilidad de la temperatura, la cual evite que se generen las condiciones de humedad óptimas para el crecimiento de estos hongos. Tenemos como hipótesis que bajo estas circunstancias evitaríamos condensaciones de agua en la superficie del grano de café, factor que permite el desarrollo de microorganismos y plagas que afectan la calidad interna de este”.
En cuanto a los riesgos sanitarios que ocasiona la presencia de hongos filamentosos en producto cafetalero se encuentra la productividad de ocratoxina, la cual, de acuerdo con la doctora miembro nivel I del SNI, tiene efectos nefrotóxicos y cancerígenos en el cuerpo humano.
| Doctor Óscar González Ríos Profesor investigador oscargr@itver.edu.mx 01 (229) 934 5701 ext. 203 Doctora Mirna Leonor Suárez Quiroz Profesora investigadora mirnasq@itver.edu.mx 01 (229) 934 5701 ext. 210 |
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