En el escenario se pudieron escuchar diferentes lenguas como el totonaco, tseltal, nahua, hñähñü, p´urhépecha, maya y zapoteco, entre otros, lo que permitió no sólo compartir el uso de los nuevos géneros musicales, sino intercambiar impresiones del lenguaje y de la cosmogonía de cada uno de sus pueblos.
“No es tanto el concierto, sino la oportunidad que nos dieron para conocernos, intercambiar ideas y formas de ver la vida, pero sobre todo, entender la responsabilidad que tenemos con nuestras comunidades”, dijo Jani Morales, joven tseltal integrante del grupo “Ik´al Ajaw” de heavy- power metal de Oxchuc, Chiapas.
Eva, vendedora mixteca de golosina, desde el inicio del segundo concierto, se sentó en una de las gradas; al preguntarle que si se quedaría a todo el concierto y dejar de trabajar, respondió:
“Aunque hoy no gane, esta música me hace acordarme de mi pueblo, de las costumbres de mi pueblo y es una música que me gusta mucho porque aunque están en otras lenguas, entendemos lo que quieren decirnos”, dijo.
La realización del VI Encuentro Nacional de Tradición y Nuevas Rolas (DTyNR), tiene un amplio significado en una tierra de músicos, donde sobreviven más de dos mil bandas, de Oaxaca, considerada bastión mundial de metalistas; aquí, donde llegó primero el jazz a nuestro país. No fue un simple encuentro, fue la comunión del movimiento musical indígena nacional.Te podría interesar...








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