“Estamos muy contentos y emocionados porque hemos mostrado a los visitantes de nuestro Estado, del país y del mundo, un poco de lo que es la Universidad Autónoma ‘Benito Juárez’ de Oaxaca en música, artes y cultura”, dijo.
Y adelantó que permanecen muchos planes y proyectos para organizar el Festival del año próximo, con la exposición de más talento de la Universidad estatal en materia musical, pictórica, artística, histórica, etcétera.
Anunció también que buscarán que este proyecto sea colectivo, de universidades y con la participación de otras instituciones, para que todas y cada una de las Unidades Académicas de la UABJO muestren su talento y sean partícipes de estas actividades tan importantes para Oaxaca, como lo es la Guelaguetza.
“Esta es la UABJO, su Universidad, que es cultura y la hemos mostrado para Oaxaca y el mundo”, puntualizó la maestra Mendoza Solano.
Al inicio del programa de clausura del Festival Universitario, los vítores y aplausos prolongados brotaron desde la primera ronda de canciones de la Filarmónica infantil y juvenil en memoria del cantautor guerrerense Joan Sebastian, como “Ahora te llamarás Gloria”, “Secreto de Amor” y “Diséñame”, para completar con una alegoría oaxaqueña.
Lo que siguió fue la muestra del profesionalismo de la banda musical que se capacita en una extensión de la Facultad de Bellas Artes, bajo la dirección de Pedro Chávez Sebastián --originario de la Sierra Juárez-- y otros profesores.
Llegados los niños-jóvenes-músicos de la tierra donde vivió el Rey Cosijoeza y su hija la Princesa Donají, convertida en leyenda, interpretaron a su paisano Amador Pérez Torres, mejor conocido como “Dimas”, con su danzón “Nereidas”; luego “Nayla”, del istmeño Chú Razgado, y hasta un popurrí con las mejores interpretaciones del inolvidable Pedro Infante.
Con un público que no paraba de ocupar hasta la planta alta del segundo patio del Edificio Central de la UABJO tocó el turno a la “Canción Mixteca”, del mixteco José López Alavés, notas musicales que todos y todas las presentes acompañaron con la voz.
El clímax llegó al final, en la despedida, cuando el respetable se puso de pié y se quitó el sombrero para escuchar con fervor el himno oaxaqueño: el “Dios Nunca Muere”, del maestro Macedonio Alcalá.
La manifestación expontánea del público no se hizo esperar. “¡Otra!, ¡otra!, ¡otra!”, pidieron y el joven director Chávez Sebastián concedió tres tandas: Sones y jarabes mixes, un popurrí de más piezas de la Guelaguetza y finalmente “Flor de Piña”.
La gente terminó satisfecha, extasiada, formada para saludar al Director de la Banda, con manifestaciones de agradecimiento por tanto talento musical que llenó su espíritu.Te podría interesar...








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