Los padres de niños intersex a menudo se enfrentan con presión para dar su acuerdo a tales cirugías o tratamientos en sus hijos. Rara vez se les informa a los padres acerca de las alternativas o sobre las posibles consecuencias negativas de los procedimientos, que se realizan de forma rutinaria a pesar de la falta de indicación, necesidad o urgencia médica. A menudo se intenta justificar estas intervenciones en base a los prejuicios sociales, el estigma asociado con cuerpos intersex y los requisitos administrativos para asignar el sexo en el momento de la inscripción del nacimiento.
Se han reportado efectos muy negativos de estos procedimientos, que son a menudo irreversibles, como la infertilidad permanente, incontinencia, pérdida de la sensibilidad sexual, dolor de por vida y sufrimiento psicológico grave, incluyendo depresión y vergüenza ligada a intentos de borrar y ocultar rasgos intersex. En muchos casos, las personas intersex ni siquiera tienen acceso a sus propios registros médicos o certificados de nacimiento originales.
Si bien cada vez más personas saben de la existencia de las personas intersex y de sus derechos, gracias a la labor de los defensores de derechos humanos intersex, apenas unos pocos países han tomado medidas concretas para defender sus derechos y protegerlas de los abusos.
Los Estados deben urgentemente prohibir las cirugías y los procedimientos médicamente innecesarios en los niños intersex. Deben respetar la autonomía de los adultos y los niños intersex y sus derechos a la salud, a la integridad física y mental, a vivir libres de violencia y prácticas nocivas y a no ser sometido a tortura y malos tratos. Los niños intersex y sus padres deben recibir apoyo y asesoramiento, incluyendo de parte de pares.
Los niños y adultos intersex deben ser los únicos que deciden si desean modificar la apariencia de su propio cuerpo - en el caso de los niños, cuando tengan la edad o madurez suficiente para tomar una decisión informada por sí mismos. Deben tener acceso a apoyo adecuado, así como a servicios médicos que respondan a sus necesidades específicas de salud y que se basan en la no discriminación, el consentimiento informado y el respeto de sus derechos fundamentales. En este sentido, es fundamental aumentar la integración de los principios de derechos humanos en los estándares y protocolos emitidos por organismos reguladores y profesionales.
Los Estados deben investigar las violaciones de derechos humanos en contra de personas intersex, deben responsabilizar a las personas halladas culpables de perpetrar tales violaciones, y también proporcionar reparaciones e indemnización a las personas intersex sometidas a abusos.
Poner fin a estos abusos también requiere que los Estados crean mayor conciencia sobre los derechos de las personas intersex, que las protejan de discriminación en base a características sexuales, incluyendo en el acceso a la salud, la educación, el empleo, el deporte y en obtener documentos oficiales, así como una protección especial cuando son privadas de libertad. También deben combatir las causas fundamentales de estas violaciones tales como los estereotipos dañinos, el estigma y la patologización, y capacitar a los profesionales de la salud y los funcionarios públicos, incluidos los legisladores, el poder judicial y los responsables políticos.







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