Por eso, Ulises Ruiz Ortiz, otro ex gobernador que busca afanosamente volver a gobernar Oaxaca “desde lo oscurito” manipulando a su amigo de negocios, Eviel Pérez Magaña, se mueve abiertamente para acelerar la debacle del ex director del INFONAVIT por tanta intromisión de papi y una mediatica guerra sucia como la filtración a detalle de su residencia en Miami, Florida.
Lo mismo espera el otro ex gobernador del PRI, Diódoro Carrasco Altamirano, pero ahora en el puesto de enfrente con las siglas PAN-PRD, a fin de que sea el propio José Murat en que entierre la candidatura de su hijo, y asi, sin querer queriendo, vengar lo hecho a José Antonio Estefan Garfia en 1998.
Y aunque Alejandro Murat diga que será él quien va gobernar y no José Murat, los hechos lo contradicen al verse encapsulado por los malosos amigos de su papa. y los infiltrados de Ruiz Ortiz.
El pasado poco escrupuloso, por decir lo menos, de personajes como Carlos Velasco Molina en el oscuro manejo de la prensa, y que hizo que hasta su amigo de siempre José Murat lo quitara de la Coordinación de Comunicación Social en su administración o de Alejandro Avilés Álvarez, que le debe su empoderamiento y desmedida riqueza a Ruiz Ortiz, quien le permitió vender diputaciones y presidencias municipales entre otros turbios negocios con las llamadas Caravanas de la Salud, es algo que al joven Murat no debería preocupar, sino desterrar de ser cierto que verdaderamente quiere a Oaxaca como dice sentir.
En tanto el PRI nacional o estatal, si hubiese algo dignidad en sus dirigencias, claro, tendrían que definir la candidatura de Oaxaca con la más prodigiosas fórmulas: Una o un tercero en discordia, que no tengan ó un papá tan querendón ó tantisimaaaa cola que le pisen por corrupción.Te podría interesar...








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