Mientras Rosario Robles destacó la necesidad de impulsar una visión a largo plazo en materia de urbanización de las grandes ciudades, el jefe de Gobierno de la CDMX comentó que la Constitución de la capital del país que actualmente se encuentra redactándose, hará mención al urbanismo y territorio.
Pero el discurso más sobresaliente fue el que ofreció Joan Clos i Matheu, que más que hablar de la política territorial, dio una cátedra de filosofía urbana con la intención de hacer conciencia y valorar lo que debe ser una ciudad: “Cuando se construyen murallas para separar un barrio de otro, lleva a pensar: ¿dónde está la utopía urbana de la convivencia?”
Y así continuó con otras frases: “La mejor inversión que se le debe hacer a una ciudad, es cuidarla”, “En la ciudad crecen los negocios que van a generar empleo”, “La ciudad es un artefacto creado por los humanos, porque como todo artefacto, necesita diseño”, “El buen urbanismo es el testigo menos soportable de la historia, por ende, no podemos darnos el lujo de hacerlo mal”.
Quienes hicieron uso de la palabra coincidieron en que las grandes ciudades están creciendo rápidamente en cuanto a población y construcciones, por tanto, la mayoría de las veces hay servicios de mala calidad o no todos los habitantes pueden gozar de los privilegios que como citadinos tienen.
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