En el sermón de su misa matutina de este martes, el Pontífice se refirió a la vanidad y el poder, como cuando existen esas ganas mundanas de estar con el poder. No de servir, sino de ser servido, y con tal de llegar hay chismes, envidia, celos y se embarra a otros.
Afirmó que eso sucede en toda institución de la Iglesia: parroquias, colegios, obispados, donde está un espíritu de riqueza, vanidad y orgullo.
El Papa aseguró que todos están tentados a destruir a los demás para trepar, porque así es la tentación mundana.Te podría interesar...








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