“Al pasar Villa por la calle de Gabino Barreda de esta ciudad (Parral) tripulando un automóvil Dodge, que él mismo manejaba y acompañado de cinco personas más, fue atacado del interior de una casa, disparándose sobre él una descarga cerrada de fusilería dejando la agresión repentina e impidiendo todo intento de defensa por parte de los asaltados, Villa quedó muerto en su automóvil recibiendo cinco balazos, tres hombres de la escolta terminaron también muertos y dos heridos”.
Francisco Villa se había retirado a la vida privada en la hacienda de Canutillo y se dedicaba a las labores del campo. Pero seguía siendo un peligro latente para los intereses de los que en ese tiempo ostentaban el poder. Antes de su muerte concedió entrevistas a periodistas norteamericanos, declaró que de ser necesario se volvería a levantar en armas y esto preocupó a un antiguo enemigo de Villa, Álvaro Obregón y a Plutarco Elías Calles que extraoficialmente fueron los conspiradores de su muerte.
La historia oficial señala como autor intelectual a un diputado de la legislatura estatal del gobierno de Durango de nombre Jesús Salas Barraza y un tal Melitón Lozoya, pero al parecer esto fue una cortina de humo para ocultar a los verdaderos responsables y calmar al pueblo.
¿Fue una venganza personal o una conspiración? El asesinato de Villa: la conspiración revisa el caso de la muerte de Villa para responder a éstas y a otras muchas preguntas.
Un revolucionario tan activo como Francisco Villa tenía muchos enemigos fruto de rencillas personales, deudas de sangre y ajustes del momento político que en aquel entonces vivía México. El primer enemigo declarado era Jesús Herrera, un funcionario federal de Torreón, Coahuila. La mitad de su familia había muerto a manos de Villa y buscaba la oportunidad para asesinarlo. Además, Jesús Herrera formaba parte de un grupo de empresarios de Parral que veían en Villa una amenaza tanto política como económica para la zona.
A este grupo se sumaba un segundo sospechoso, Jesús Salas Barraza, un diputado federal de Durango que odiaba a Villa y mantenía muy buenas conexiones. Barraza contactó a Melitón Lozoya, también enemigo de Villa, y éste a su vez reunió a un grupo de pistoleros.
Pero un par de detalles más apuntan hacia un tercer sospechoso: el general Joaquín Amaro. El armamento utilizado era del ejército mexicano y la guarnición de Parral no se encontraba en su puesto en la mañana del asesinato.Te podría interesar...








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