Muertos) donde se transmutaba en forma de colibrí para regresar al origen.
Por eso los mexicas celebraban en el Solsticio de Invierno el nuevo advenimiento de Huitzilopochtli, dios del Sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario Gregoriano.
Para ellos, el nacimiento de Huitzilopochtli era una fecha calendárica importante ya que en el Solsticio de Invierno, cuando el Sol era más pequeño, la luz del día duraba menos y el sol se encontraba más hacia el Huitztlampa, entonces nacía el Huei Yaoquizque, Huitzilopochtli.
Los aztecas celebraban con todo esplendor el nacimiento de su dios del Sol: Huitzilopochtli ( colibrí del sur o colibrí izquierdo ), en una ceremonia realizada en el Solsticio de Invierno.
Por la noche y al día siguiente había fiesta en todas las casas, donde se obsequiaba a los invitados suculenta comida y unas estatuillas o ídolos pequeños hechos de maíz azul, tostado y molido, mezclado con miel negra de maguey.
Queda claro que en el México prehispánico la celebración al nuevo sol, existió con una importancia religiosa y esotérica que dio lugar a la creación de Dioses y mitos que conformaron a la sociedad de la época. Sin importar el lugar del mundo donde se encuentren las distintas civilizaciones realizaron fiestas, ceremonias, rituales y convivios para recordar el paso del sol a una nueva regeneración y oportunidad de continuar la vida y celebrarla.Te podría interesar...








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