“El diablo entra por los bolsillos y destruye con la lengua, con los rumores. La costumbre de chismorrear es una costumbre de terrorismo, el chismoso es un terrorista que tira la bomba y se va. Por favor, luchen contra las divisiones”, insistió.
A los obispos, originarios de Asia, Africa, América y Oceanía, les pidió buscar nuevas modalidades para anunciar el mensaje cristiano y para salir al encuentro de las personas, también los creyentes “tibios” o no practicantes.
Brindó recomendaciones a los pastores, los llamó a apoyar a los fieles que viven “sumergidos en un mundo marcado por contradicciones e injusticias” y también a estar cerca de los sacerdotes, los más cercanos colaboradores de los obispos.
Sostuvo que todos los sacerdotes deben sentir la cercanía de su obispo y cuando este recibe una llamada telefónica de un presbítero o le llega una carta, debería responder de inmediato, el mismo día, si es posible.
“Las diferencias debidas a las varias etnias presentes en un mismo territorio no deben penetrar en la comunidad cristiana hasta prevalecer sobre su bien, puesto que la Iglesia, está llamada a estar más allá de toda connotación tribal-cultural”, ponderó.Te podría interesar...








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