Quintero Martínez dijo que este modelo para la atención de la salud sexual y reproductiva en comunidades indígenas tiene como principal componente la participación comunitaria, cuyo objetivo es lograr la corresponsabilidad de tomar decisiones que se relacionan con la prestación de servicios de salud, y que estas estén dirigidas a una población conformada por grupos de jóvenes de las poblaciones, a lo que se ha denominado, “brigadas juveniles”.
Para que funjan como agentes de cambio, fomentando un trabajo conjunto entre las personas involucradas en la distribución y problemática de su localidad, a través de acciones y actividades de prevención en colaboración con el personal de salud.
Agregó que esta evaluación busca identificar avances, retos y oportunidades en materia de salud sexual y reproductiva en las comunidades para establecer acciones que contribuyan a mejorar la cobertura y calidad de los servicios, así como difundir los logros que se llevan a cabo en la materia.
Compartir experiencias e identificar necesidades de capacitación y actualización y establecer acuerdos y compromisos, entre autoridades estatales, jurisdiccionales, municipales y locales. Y es que México es el octavo país en el mundo y el primero en América latina con mayor número de pueblos originarios, casi 10 millones de personas residen en hogares autóctonos en el país.
Detalló que es primordial que además de la educación, tengan acceso a servicios de salud de calidad, incluida la salud sexual y reproductiva que es el resultado de factores de diversa índole, económicos, educativos, sociales incluyendo los culturales, mismos que no han sido considerados en su totalidad, lo cual se refleja en el menor uso de métodos anticonceptivos, inicio de la promiscuidad a menor edad, y mayor desconocimiento de las infecciones de transmisión sexual.
En su intervención la coordinadora de Salud Sexual y Reproductiva en Comunidades Indígenas del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de nivel federal, Elizabeth Arteaga Avendaño, dijo que en esta evaluación de dos días participan las brigadas juveniles de Lázaro Cárdenas y Tierra Colorada Coicoyán, San Pedro el Alto, Santa María la Asunción y Santa Lucia Ocotlán.
Sostuvo que la prevención de embarazos en los adolescentes es a través de la promoción sexual y reproductiva, así como la capacitación del personal de las unidades de primer nivel que permitirá a través de los jóvenes dar a conocer los servicios que por derecho tienen, así como ejercer su sexualidad de manera libre, responsable e informada sobre que método utilizar.
Cabe destacar que durante la inauguración de esta evaluación, estuvieron presentes el jefe del departamento de Equidad de Género y Salud Reproductiva de los SSO, Jorge Iván Galindo Santiago, la jefa de la unidad de Medicina Preventiva, Ivette Caballero López, la coordinadora de voces juveniles indígenas y responsable del área joven del grupo de estudios sobre la mujer “Rosario Castellanos”, Marisela Zurita Cruz, y la jefa del departamento de Servicios Esenciales de Atención Médica, Adelfa López García, entre otros.







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