Los contaminantes entran o tienen contacto con el organismo humano y, después de permanecer un tiempo, son expulsados por la orina y ésta se incorpora finalmente a las aguas residuales.
García Arrazola, aseguró que esas sustancias están presentes en las drogas, farmacéuticos, pesticidas y en empaques. De esta manera, el 98% de estos componentes ingresa por el consumo de alimentos como frutas, verduras o animales.
Hay evidencia de que la exposición a esas sustancias incrementa el riesgo de padecer obesidad, diabetes, cáncer y autismo, situación que desde hace 15 años ha sido de interés para la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Existe un crecimiento exponencial de los casos de sobrepeso, y hoy en día uno de cada 150 niños presenta espectro autista, cuando hace décadas era uno en cada 20 mil.
De ahí la importancia de estudiar los contaminantes emergentes, en particular en los alimentos; pero –dijo-, la controversia es que los efectos se han observado a muy pequeñas dosis (nanogramos), aunque generan una alta disrupción endócrina.
La propuesta del investigador es diseñarlos procesos libres de bisfenol A, sustancia utilizada para la fabricación de plásticos policarbonatados, latas de alimentos o bebidas y, establecer un análisis de riego de disrupción endócrina en humanos por exposición a contaminantes emergentes.
Por otra parte, también se busca desarrollar la ingeniería de biomateriales para la remoción y monitoreo de contaminantes emergentes en los alimentos.
Cabe destacar que la UNAM ya tiene una técnica validada para medir el bisfenol A.Te podría interesar...








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