Los sarcomas son un grupo de cánceres que tienen su origen en las células del tejido conjuntivo, también conocido como conectivo o de sostén. Este tejido forma la estructura del cuerpo humano y de sus órganos y puede adoptar distintas cualidades, según el tipo de células que lo formen: grasa, músculo, vasos sanguíneos, cartílagos, tendones y huesos, entre otros.
Los sarcomas se dividen principalmente en sarcomas óseos, el más común es el osteosarcoma, y los sarcomas de las partes blandas.
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM),explica que los sarcomas de partes blandas (SPB) son tumores malignos que se localizan en las partes blandas, es decir, excluyen el hueso y el cartílago, e incluyen el tejido graso, muscular, los tendones, los vasos sanguíneos, los nervios y los tejidos profundos de la piel.
Estos tumores poco frecuentes pueden manifestarse en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, son más frecuentes en las piernas y en los brazos. También pueden aparecer en el tronco, la cabeza, la parte posterior de la cavidad abdominal y los órganos internos.
Las causas
Al igual que en otros tipos de cáncer, como el osteosarcoma o los tumores cerebrales, las causas de los sarcomas de partes blandas son desconocidas.
Además, la mayoría de los casos que se han diagnosticado no están asociados a ningún factor de riesgo conocido. Aun así, en algunos tumores hay factores de riesgo predominantes:
Presencia de enfermedades raras hereditarias: Especialmente la neurofibromatosis y la enfermedad de Von Recklinghausen, que están vinculadas con algunos tipos de sarcomas.
Pacientes que han recibido radioterapia años atrás tienen más riesgo de desarrollar sarcomas. En estos casos el cáncer es muy resistente al tratamiento.
Diagnóstico
Cuando los especialistas sospechan de la existencia de un sarcoma de las partes blandas, la primera prueba que debe realizar para diagnosticarlo es una resonancia magnética nuclear (RMN) en la zona. Esta prueba confirmará si el paciente tiene un tumor y aportará información como las características del tumor o si éste ha afectado a los órganos cercanos, por ejemplo. De esta forma los médicos podrán planificar bien la cirugía.
Si los resultados del RMN advierten de la existencia de un tumor, la prueba definitiva para confirmarlo es la biopsia. Los oncólogos advierten de que es fundamental que la se realice siempre una biopsia antes de extirpar el tumor, ya que la intervención quirúrgica cambia si se trata de un tumor benigno o maligno.
Si la biopsia confirma que es un tumor maligno, los especialistas deberán realizar un TAC torácico para descartar metástasis en el pulmón.
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