Ante ello, reiteró la importancia de aprender a identificar los tipos de violencia que pueden ejercerse sobre una persona y cuándo se es objeto de ella, ya que este es el primer paso para contribuir a su erradicación en la sociedad.
Al relacionar este problema social con el VIH, los talleristas con respuestas tímidas emitieron su punto de vista. Una de ellas, por ejemplo, hizo alusión al uso de la fuerza física de un hombre sobre una mujer para obligarla a tener una relación coital, independientemente de que exista o no una relación sentimental de por medio.
Fue así que la especialista, expuso que lo grave en este tipo de situaciones, es que quien es sujeto de la violencia (física, sexual y emocional) desconoce el estado serológico de su agresor.
Por ello, consideró que las estrategias de prevención deben abordar la desigualdad de poder entre el hombre y la mujer, así como las normas y costumbres que sitúan a la mujer en una situación de mayor riesgo frente a la exposición al VIH.
Acotó, sin embargo, que hay casos en los que quien violenta es la mujer, pero el hombre no denuncia la agresión por “orgullo y vergüenza”.
Panorama en México entre la mujer, violencia y VIH
De acuerdo con datos estadísticos de Naciones Unidas, en México, las mujeres jóvenes tienen más probabilidades de sufrir violencia física o sexual que las mujeres de mayor edad, y esta situación por lo general proviene de la pareja.







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