Paulatinamente fue alejándose del realismo hasta llegar a la creación de personajes salidos de sus propios sueños que miran desde atmósferas que transporta a quien lo ve a los mundos que miraba Tamayo.
El uso de colores tierra y ocres, la crónica de sus mundos donde mostró maestría en la técnica que no se limitó al óleo y experimentar con la gráfica e incluso participó con el Grupo de los Tres (Siqueiros, Orozco y Rivera) dentro del movimiento muralista mexicano.
Se quiera reconocer o no, creó en la plástica mundial una forma de expresión que surgió cuando tuvo contacto directo con vestigios como dibujante del Instituto de Antropología e Historia, hablamos de una escuela, de una influencia innegable para muchos artistas actuales.
En Oaxaca no sólo construyó la Casa de Ancianos “Los Tamayo”, sino que integró una importante colección de piezas que hablan del influjo del pintor sobre nuestras culturas pasadas y las cuales se exponen en el Museo de Arte Prehispánico “Rufino Tamayo”, al que muy pocos oaxaqueños conocen.
La casa donde nació el afamado artista, ubicada en el barrio del Carmen Alto, es una casa habitación sencilla, sin que ésta pudiera ser un centro de atracción y donde al menos pudieran exhibirse un par de obras y reproducciones del pintor oaxaqueño.
En su producción es posible identificar dos etapas distintas. La primera, que va de la década de 1920 a mediados de la de 1950, tiene una neofiguración cercana al realismo, pero siempre defendiendo o manteniendo la conexión entre sus temas y los problemas sociales.
Como a Ricardo Flores Magón o Porfirio Díaz, pareciera que viviera la maldición del desprecio de su pueblo, cuando su trascendencia es mundial y su legado a Oaxaca es evidente. Vaya nuestro reconocimiento al maestro Tamayo, quien nació un 25 de agosto de 1899.Te podría interesar...








Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí