En la presentación el músico e investigador, Edgar Serralde Mayer, señala que desde hace un tiempo, la etnomusicología ha hecho manifiesta la cuestión sobre si los seres humanos tendremos un gen oculto en nuestro cuerpo, que nos predispone a desarrollar actividades relacionadas con la música y del que nunca pensamos que seríamos buenos en su destreza ¿Será que este componente interno se encuentra alojado en estado de reposo y sólo falta una pequeña motivación para que salga de su letargo y cambie el sentido de nuestra vida?
Como maestros, músicos, investigadores y promotores culturales creemos que por medio de la creatividad musical y su instrucción, podemos despertar ese gen que contiene nuestra niñez, y que éste vaya más allá de una posibilidad de cambio ante las circunstancias adversas a las que ellos y nosotros nos enfrentemos en estos tiempos. La Banda Grande es entonces, esa simiente de cambio que a través de la música, y su crecimiento, puede transformar las relaciones sociales que incidan en la economía, la política y cultura de su comunidad en épocas venideras.
En la sala donde se expone esta muestra multimedia, pueden apreciarse fotografías de niños y jóvenes sonrientes, que trabajan en la construcción de instrumentos y comparten en video la experiencia de reencontrarse con su raíces y continuar con la construcción de su dotación instrumental de origen.
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