Farías comenta respecto a esta obra: “Me interesa mucho la proyección que crea la luz y a partir de hacer una cerámicas cortadas como un rompecabezas y con una estructura de herrería que crean un vacío, pues la cerámica no sólo era colgarla en la pared, sino también hacer una escultura.
De igual forma, sobresalen las piezas tituladas “El retrato atómico” formada por una escultura hecha en acrílico y su proyección en una impresión digital en primera dimensión, a lo cual explica el autor: “va inspirado en una serie que hice en torno a la dispersión de los humanos, pues muchas personas que veo en la calle noto que no tienen identidad y pensé que eran como residuos de personas, por eso hice una serie titulada ´Retratos del ser deshumanizado en proporciones atómicas´ que luego quise hacer en escultura”.
Y explica el proceso: “Imprimí en el acrílico como se ve en la escultura, lo fotografié, lo vectoricé en la computadora, lo mandé a recorte lasser y finalmente lo ensamble, lo cual me resultó divertido encontrar cómo la imagen se descompone para deconstruirse en otra forma y en esta pieza como si fuera 3D con transparencias.
“Fuera de foco” incluye piezas en diferentes formatos y técnicas combinadas donde predomina el retrato que comenta Spencer en el reflejo que encuentras de ti en el otro, pues a lo largo de nuestras vidas vemos muchos rostros, lo cual se le hacen interesantes al artista estas ideas psicoanalistas.
Otra característica en la obra de Spencer es el color que lo utiliza sin empacho ni prejuicio, donde los tonos estridentes aparecen como elementos distintivos de su producción, que no es muy común en la plástica oaxaqueña.
Y lo explica desde una forma simple: “Noté que la gente al vestirse, quiere algo uniforme, no quiere verse ´corriente´, lo cual me pareció un idea ya pasada, por lo que empecé a combinar colores que no son combinable, pues en el color, el juego está en la combinación, por eso empecé a quitarme el negro, ya que en la gráfica todo termina con una línea negra, cuando en la vida el negro está atrás del color, por lo que reformatee mi cerebro y empecé a combinar colores un muy usuales”.
“Me gusta verme de diferentes maneras en el trabajo, desde la utilización del color, el uso de cartones, tierra, buscando romper contra mí mismo tabúes, concretando ideas con un diálogo muy interno para que salga algo muy espontáneo y creo que los cuadros piden qué colores quieren, pues hay un momento en que no se piensa, se actúa”.
Además de una serie gráfica donde se imprimen los retratos de una familia, se encuentran pinturas de mediano y gran formato; uno de ellos está inspirado en un retablo que el artista vio en un templo de Zimatlán, sobre el cual comenta:
“Desde muy niño, me encantaba meterme a las iglesias de Oaxaca para apreciar el valor del arte sacro. Aunque no nací en un hogar católico, me parece admirable lo que está ahí, además de la historia y lo oscuro que está detrás de eso, donde la autoridad promueve la luz, pero a la vez hay oscuridad”.
“Ello me inspiró a hacer mi propia versión que pienso continuar, a partir de lo religioso, pero bajo mi perspectiva”
En la pintura de Spencer existe una libertad que él mismo atribuye al vacío: “Por algún tiempo anduve en la patineta y recuerdo que cuando saltaba escaleras, sentía un vacío que son unos segundo en los que no oyes nada, no sientes nada y en la pintura hay un momento en que pasa eso, hay un vacío, un silencio y creo que es una conexión con el universo. Es como que te enfrentas a ti mismo, al vacío, que es lo que te alimenta”.
“Es un juego pero con mucho esfuerzo emocional, pues que terminas muy cansado después de pintar, terminas como cuando lloras”.Te podría interesar...








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