En esta nueva oportunidad, el agujero negro producto de la colisión cuyas ondas gravitacionales se registraron el 4 de enero de 2017 era de alrededor de 49 masas solares. Los resultados serán publicados en la revista científica Physical Review Letters.
“Es verdaderamente destacable que el ser humano pueda teorizar y verificar este tipo de fenómenos extraños y extremos que se han producido allí hace miles de millones de años y a miles de millones de años luz de la Tierra”, señala David Shoemaker, un astrofísico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y portavoz de esta colaboración científica.
Las tres detecciones se realizaron mediante el laboratorio LIGO, que consta de dos detectores idénticos de cuatro kilómetros de largo, ubicados a 3 mil kilómetros el uno del otro, en Luisiana y en el estado de Washington.
“Esta última observación confirma la existencia de agujeros negros de una masa superior a veinte soles”, agregó.
Sin detección de las ondas gravitacionales, los agujeros negros son invisibles porque no emiten luz, subrayó el profesor Shoemaker.Te podría interesar...








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