
Mario Leonel Quesada Parga, gerente de Fundación Produce Aguascalientes, comentó que este proyecto surgió porque productores de nopal de la región estaban buscando opciones para aumentar el consumo de esta cactácea, por ello, se acercaron al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), con la finalidad de analizar alternativas que pudieran hacer más rentable su producción.
“El nopalito nomás vale en diciembre y enero, así como en Cuaresma, el resto de los meses no vale nada. Entonces se da eso y se da que China empezó a trabajar el nopal alrededor de 2004-2005, comenzaron a hacer una diversidad de productos, pero en agroindustria, hacen vinos tintos, aguardientes, todo ese tipo de cosas, entonces los productores querían una alternativa semejante”, dijo Quesada Parga en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.
No era factible competir con la industria china, debido a que les llevaba varios años de ventaja, por ello buscaron sacar provecho de la fermentación del nopal a través de una fase gaseosa y de uso inmediato, pues para su almacenamiento se requeriría de mucho espacio, incrementando así los costos. Se propuso entonces la generación de energía eléctrica a través de la biomasa de nopal, un proceso que llevó aproximadamente siete años de investigación, y del que este 2017 se presentó la solicitud de registro de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Mario Leonel Quesada Parga.El análisis arrojó que el nopal triturado es el que dio mejores resultados, pero escalarlo a nivel industrial no fue un proceso sencillo, ya que al ser un material muy fibroso, varios equipos que se probaron terminaron por licuarlo. Por ello se diseñó un triturador específicamente para este proyecto.
“Vimos que un biodigestor de 200 litros en condiciones de invernadero nos podía producir hasta 600 metros cúbicos de biogás por tonelada de nopal en invernadero. Cuando lo escalamos a uno de 10 metros cúbicos, nos dio una producción de 425 metros cúbicos de biogás, se nos bajó, pero ya no necesitamos invernadero ni calefacción. Valía la pena”, apuntó.
Una vez que se libera el biogás, hay que utilizarlo de manera inmediata, por ello se pasa a una cámara de motor de combustión interna, donde un generador eléctrico transforma el biogás en energía, posteriormente, esta se conduce hacia un sistema de elevación de voltaje y pasa a la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En promedio, con un metro cúbico de biogás generan 1.8 kilowatts.
“Presentamos los resultados a la empresa Cruz Azul, les dio seguimiento, trajo sus técnicos y analistas financieros, empezaron a ver la viabilidad del proyecto. Se dio una alianza con Cruz Azul, los productores del Comité Sistema Producto Nopal, con la academia, con INIFAP, el Instituto Tecnológico de El Llano —que pertenece al Tecnológico Nacional de México (Tecnm)— y la Universidad Tecnológica del Norte de Aguascalientes. Entonces acudimos a Conacyt, entramos a la convocatoria para Proinnova y se nos apoya con 18.6 millones de pesos”, detalló.
Con esos recursos, se construyó una planta que tiene capacidad de producir un megawatt por hora en condiciones a nivel del mar. En el municipio de Calvillo, donde finalmente se instaló, lo máximo que ha logrado producir son 920 kilowatts en una hora y su rendimiento promedio es de 875 kilowatts por hora. Con este proyecto, la empresa Cruz Azul logró reducir sus costos de 1.60 a 90 centavos por kilowatt.
Finalmente, Quesada Parga expresó que este proceso genera un esquilmo —el residuo de agua que queda después de la fermentación—, mismo que se está estudiando para su reutilización. Una posibilidad es utilizarlo como un recubrimiento de empaques que funcione como aislante; otra sería usarlo como biofertilizante, ya que el esquilmo es un vehículo para las bacterias y bacilos, Azotobacter y Nitrosomonas.Te podría interesar...








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