"Toqué puerta por puerta, se burlaban de mí, no me creían que iba a ir a la NASA, que era verdad. Pensaban que sólo les quería sacar dinero, por eso decidí rifar el vocho, pero no me alcanzaba", comentó.
"Yo no veía nada de apoyos del Gobierno, del que dice en los comerciales que hay mejor educación, pero me siento feliz porque, en el camino, encontré a unos mexicanos. Unos mexicanos de la empresa mexicana Seguritech me hablaron, me dieron la mano, me dijeron: ¡vas porque vas! Fui y fui muy feliz".
Como premio, la NASA le dio una computadora portátil y un diploma que, asegura, al llegar a su casa, en Tultepec, y a su escuela, la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo, lo presumirá.
"Les diré que sí se puede, que tenemos que luchar por lo que queramos, aunque a veces sea muy difícil", señaló.
El proyecto con el que participó en el programa Air and Space International Program 2017, cuyo objetivo es proponer mejoras para un satélite que pueda rondar Júpiter, consiste en generar energía en la colonia por medio de electrólisis, optimizar el funcionamiento de robots y una ruta propuesta para ahorrar combustible.
Días antes de partir, la Alcaldía de Tultepec se sumó a la ayuda, con eso y con lo recibido por la rifa de su automóvil, con el que viajaba a kilómetros de distancia de su hogar para estudiar, pudo irse.
En Estados Unidos le enseñaron a construir robots, flotaje de aeronaves y ahí conoció a los astronautas Franklin Chang-Díaz y a Clayton Anderson; éste último le autografió una estampilla con su fotografía y le escribió unas palabras que, dice, hará día con día: "Jonathan, dream!".Te podría interesar...








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