El Asgardia-1 fue lanzado el domingo al espacio desde la instalación de vuelo de Wallops en Virginia, EE.UU., a bordo de una nave ATK Cygnus, un vehículo de carga comercial de la NASA, que alcanzó dos días después la Estación Espacial Internacional (ISS), situada a unos 400 km sobre nuestro planeta. Como no podía ser menos, la operación fue supervisada por el que dice ser el actual jefe de la nación, Igor Ashurbeyli, un científico e ingeniero espacial ruso que en 2013 fundó el Centro de Investigación Aeroespacial Internacional (AIRC) en Viena.
El artefacto, que aún debe esperar unas semanas para separarse de la plataforma espacial y ser liberado en su propia órbita independiente, contiene datos de 18.000 ciudadanos asgardianos, como fotografías familiares, así como representaciones digitales de la bandera, el escudo de armas y la constitución de la nación espacial. Permanecerá en órbita entre cinco y 18 meses, la vida útil típica de este tipo de satélites, para apagarse después.
Es una vida muy corta, pero para los responsables del proyecto, el lanzamiento del satélite satisface la última condición necesaria para su admisión a la ONU: que deje de ser virtual y tenga un territorio soberano definido.
Además, el país cuenta con una criptomoneda (como Bitcoin) llamada Solar, que está registrada en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. Y dicen que la formación del gobierno ya está en marcha.
Primero se celebrarán las elecciones parlamentarias, a las que puede presentarse cualquiera de los 114.500 asgardianos provenientes de más de 200 países de todo el mundo que hay inscritos actualmente (unos 3.000 son españoles). Solicitar la ciudadanía no requiere grandes trámites: puede hacerse en el sitio web del proyecto y solo hay que ser mayor de 18 años y no tener cargos penales pendientes.
Asgardia, nombre de la ciudad celestial en la mitología nórdica, fue fundada el pasado año con el fin de proporcionar una «sociedad pacífica», ofrecer un acceso más fácil a las tecnologías espaciales y proteger la Tierra de amenazas como los asteroides, las tormentas solares y la basura espacial. Para ello, sus responsables proyectan crear plataformas habitables en órbitas terrestres bajas, entre unos 160 y 320 kilómetros de altitud, y llevar allí a sus compatriotas en menos de una década.
Puede parecer una idea descabellada, pero con el lanzamiento de su pequeña pequeña «lata» los actuales dirigentes de la nación espacial ya han cumplido una de sus primeras promesas, que no es poco.Te podría interesar...








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