¿Y cómo pueden aprender los gobiernos a combatir este fenómeno? Si fueran conscientes de que los cárteles son compañías, los encargados de aplicar la ley podrían entender mejor su funcionamiento y dejarían de gastar millones de dólares en un esfuerzo inútil por ganar la “guerra” contra este negocio global y altamente especializado.
El intrépido guía que conducirá al lector por los caminos de una de las industrias más salvajes en el planeta se llama Tom Wainwright. A través de los plantíos andinos de cocaína, las prisiones de Centroamérica, las tiendas de mota en Colorado o los sitios online de venta de drogas en la llamada Web Oscura, Wainwright brinca una mirada inédita y atrevida al comercio de drogas y sus 250 millones de consumidores.
El elenco incluye a Bin Laden, el guía boliviano de la coca; el Viejo Lin, líder de una pandilla en El Salvador; a Starboy, el millonario roquero neozelandés productor de “pastillas para fiestas”, así como a una amigable abuelita que cocina hot cakes de moras mientras planea un asesinato. Entre presidentes, policías y jóvenes matones, se explican asuntos importantes como el sofisticado simbolismo de los tatuajes, por qué los grupos delincuenciales deciden competir o coludirse, y las razones por las que los cárteles se preocupan de una manera sorprendente por la responsabilidad social corporativa.Te podría interesar...








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