Y Continua: “Hemos hecho grandes bailarines que por circunstancias sociales, políticas y económicas se han tenido que ir de nosotros, pero a través de once años seguimos haciendo grandes bailarines, puesto que nuestra compañía se acerca demasiado a la belleza, por lo que verán a bailarines en forma, bien vestidos, maquillados”.
Ambos directivos de esta compañía destacaron la presencia mayoritariamente femenina que ahora la integra, como dice su director de técnica: “presumimos que ahora Metamorphosis tiene un gran grupo de mujeres bailarinas, de las presencias oaxaqueñas más bellas” –siendo 20 mujeres y 10 hombres-.
Noel Suásteguí define esta iniciativa como “la única escuela en Oaxaca que ha ofrecido sus clases gratuitas por más de 10 años, por lo que muchas personas han pasado por las manos de Metamorphosis con excelentes resultados, es una fábrica de bailarines”.
Oaxaca, bien posicionada
En opinión de Luis Javier Lo, “La danza contemporánea en Oaxaca está muy bien situada dentro del arte mexicano”, sobre todo con exponentes oaxaqueños que están demostrando su calidad técnica y talento sobre el escenario.
Al preguntarle que a diferencia de los países artísticamente más desarrollados que ocupan el espacio público, en México y Oaxaca ¿Cuál sería el panorama? A lo que el director de técnica respondió:
“Desgraciadamente en Oaxaca están decayendo las artes escénicas, pues para que nosotros podamos bailar en cualquier plaza dentro de la ciudad, tenemos que pedir permiso y no se puede tocar el piso, tenemos casi que volar, no se pueden tocar árboles, ni paredes; Ecología Municipal casi manda a pesar los andamios que utilizamos; no obstante, nuestra experiencia está en festivales callejeros, como el de la Habana”.
Y deseo: “ojalá que algún día Metamorphosis salga a tomar las calles como se debe hacer artísticamente”.
También Noel Suástegui explicó la importancia del festival callejero de la Habana, donde compañías de diferentes partes del mundo actúan en plazas, calles y colonias de la capital cubana y “se ven a niños y niñas que están todo el día en clases de ballet o un albañil que por las tardes toca el saxofón, pero además todos leen mucho. Aquí, los padres mexicanos, los padres oaxaqueños lo que menos quieren es que sus hijos hagan arte, si, el gobierno lo que menos quiere que la gente haga arte, pues el arte es un despertar de conciencias”.
“Por eso veo muy complicado que llegáramos a tener un acceso como en el Festival de la Habana. Si ahí los niños y adultos que bailan, el albañil que toca un instrumento, ¿para qué? Para no morirse de tristeza y de hambre”, concluyó.Te podría interesar...








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