Sin embargo, su imagen y sus atemporales e irónicos mensajes en pro de un mundo mejor la han hecho inmortal.
También a sus amigos Manolito, Susanita y Felipe, con los que alcanzó el éxito mundial en decenas de idiomas.
Las últimas lenguas en las que se publicaron sus historias fueron el braille y el guaraní.
Quino, que a lo largo de su trayectoria ha recibido galardones como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y la Medalla de la Orden y las Letras de Francia, es considerado uno de los mayores iconos de Argentina dentro y fuera de sus fronteras.
“Cuando me dicen, ‘gracias por todo lo que nos diste’ digo, ‘¿qué les di?’”, expresó en una entrevista con Efe en mayo de 2016, en la que reconoció haber puesto “el dedito” en “una tecla que mueve muchas cosas”.
A pesar de que tras 1973 Quino retomó el personaje de Mafalda en alguna ocasión, el no querer cansar hizo que su pequeña hija descansara para siempre, al menos en lo que respecta a nuevas historias.
No obstante, en esa misma charla, el dibujante, quien ya de adolescente se decantó por el mundo gráfico, subrayó que la pequeña opinaría actualmente que el mundo de ahora “es un desastre” y “una vergüenza”.
“Viendo las cosas que hice en todos estos años me doy cuenta de que digo siempre las mismas cosas, y siguen vigentes. Eso es lo terrible (…) ¿No?”, aseveró.
Desde hace unos años, el autor, nacido en Mendoza en 1932, limita sus apariciones públicas debido a algunos problemas de movilidad y de visión, aunque hace lo posible por asistir a homenajes a su obra y firmas de libros, en los que se encuentra con un público que le es eternamente fiel.
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