Nadal encadenó siete juegos consecutivos, cerró la primera manga y se colocó con ventaja en la segunda, 3-0, con lo que se limitó a mantener su servicio y romper en el octavo para cerrarla.
Wawrinka, que se fue derritiendo en la caldera de la central, con 31 grados de justicia y un público dividido entre el helvético, francófono, y la leyenda del torneo, que se fueron repartiendo los apoyos de los casi 15.000 espectadores del estadio.
A partir de ese momento, el suizo tenía ante sí una montaña que escalar, levantar dos sets al mejor jugador de la historia en Roland Garros en uno de los momentos más dulces que se le recuerda, pletórico de forma y de tenis.
El suizo cedió su saque de entrada en el tercer set y ya solo pudo ganar un juego en ese parcial.Te podría interesar...








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