“Me da gusto los buenos resultados individuales, pero lo más importante es el equipo; me sentí muy bien; me funcionó muy bien el sinker y mantuve la bola bajita”, agregó.
La clave para Ramírez fue una vez más su venenoso “sinker” que utilizó a discreción para eliminar enemigos en un recital de pitcheo que estuvo confabulado toda la noche con la fina defensa de sus compañeros.
“La clave es la defensa también, ya que yo no poncho gente; me salieron batazos duros pero que fueron a las manos y al final en esa octava entrada ya no tenía gas, ya no tenía rectas y por eso salí del juego; la defensa fue increíble de todos como Roberto López, José Guadalupe Chávez, Corey Brown, Liddi, en fin todos, incluyendo a Apodaca, ya que él se convierte en mis ojos durante el juego porque el pide los lanzamientos y yo me voy con eso”, explicó.
Por último, el zurdo recordó que el jueves a su llegada al aeropuerto de Tijuana para viajar a Puebla, se acercó una señora para preguntarle por el color de casaca que utilizarían los Toros el viernes para el tercer juego de la serie.
“La señora me preguntó por el color de la casaca que íbamos a usar en este juego y yo le dije que la militar, a lo que ella me solicitó que usáramos la roja y pues fue la roja hoy (viernes) y con esa ganamos”, concluyó.
Por lo regular, el lanzador es quien elige el color del uniforme que se utilizará en su apertura.Te podría interesar...








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