Ante la coordinadora del Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha, Sara Méndez Morales, la representante del rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez, Yarib Hernández García, y la Coordinadora de Fortalecimiento a la Cultura de los Derechos Humanos, Irma Lucía González Espinosa, el embajador Elbling manifestó que su país es un socio, pero sobre todo un amigo de México, por lo cual contribuyó con recursos al Premio como una forma de contribuir a mejorar las condiciones de quienes ejercen el periodismo, visibilizando su trabajo como una forma de protección.
Elbling dijo que en este momento el mundo vive un momento crítico, y por ello, “es alarmante que haya personas que pierdan la vida por expresar su opinión, además de que medios informativos y periodistas afronten condiciones de represión por ejercer la libertad de expresión y la prensa libre”.
Agregó que, frente a este panorama, Alemania no toma una posición cómoda, sino que su país es consciente que cualquier ataque a un periodista en cualquier parte del mundo es un ataque a la democracia.
El embajador de Alemania reiteró que la libertad de expresión y de prensa no es un lujo para los buenos tiempos o finanzas, sino que es una condición necesaria para las sociedades en todo momento.
Por ello, enfatizó, “es importante que juntos luchemos por defender la libertad de expresión día a día, porque sin periodismo no hay verdad; por eso apoyamos este premio, porque pensamos que en Oaxaca el periodismo y la defensa de los derechos humanos es tema relevante que vale la pena tratar. Con el premio queremos reconocer un trabajo valiente de los periodistas”.
Al intervenir en la ceremonia de premiación, la Coordinadora de Fortalecimiento a la Cultura de los Derechos Humanos de la Defensoría, Irma González, reconoció que el periodismo es esencial para que la población pueda ejercer sus derechos de forma integral e informada, por lo cual el organismo defensor trabaja para que las y los periodistas puedan ejercer su actividad en condiciones de libertad, dignidad y seguridad.
Por su parte, Antonio Mundaca –galardonado en la categoría Libertad de Expresión por su reportaje “Los periodistas de la frontera de Oaxaca y Veracruz”– dijo que su reportaje sobre Octavio Rojas y Armando Saldaña, periodistas asesinados en la frontera de Veracruz con Oaxaca, tuvo el propósito de hacer un aporte contra la invisibilización de lo que él llama “un agujero fronterizo, un agujero que todos los días se traga personas que arroja a las orillas de los centros urbanos”.
El periodista originario de San Juan Bautista Tuxtepec resaltó que su objetivo al participar en este certamen fue hacer visible a una región, “para que dejemos de ejercer el periodismo dentro de las cuevas, este premios es oxígeno para medios independientes que contra todas sus limitaciones están apostando por hacer periodismo de investigación en estas regiones, este premio es para que sepan que en Tuxtepec y en la región de la Cuenca del Papaloapan los periodistas estamos resistiendo”.
Por su lado, la periodista Diana Manzo –ganadora en la categoría Megaproyectos con el reportaje “Zapotecas Gubiñas usan ‘la palabra’ como resistencia para defender su territorio del francés”– expresó que ser mujer, ser indígena y ser periodista es muy complicado en Oaxaca, porque en.
La situación en que las comunicadoras realizan su trabajo es muy difícil –subrayó–, “especialmente cuando abordas temas sobre megaproyectos extractivistas; es un trabajo de tender redes con hombres, pero sobre todo mujeres, que luchan en el Istmo de Tehuantepec contra el despojo que implican esos proyectos, que han generado muchas diferencias sociales, aunque sus beneficios son mínimos”.
La periodista nacida en Juchitán de Zaragoza expuso que caminar con las mujeres defensoras de derechos humanos ha cambiado su visión de la vida. Afirmó que ver a las defensoras de derechos humanos usando la palabra como medio de defensa, la inspiró para comprender que es urgente construir un periodismo de derechos humanos, “un periodismo para la paz, para vencer a ese grupo mafioso que agrede a las y los periodistas, porque la palabra es más fuerte que la violencia”.
Por su parte, el periodista Pedro Matías Arrazola, quien fue reconocido por su trayectoria y por su labor en la defensa de derechos humanos desde la comunicación, señaló que, en Oaxaca, “tenemos como dueños de empresas periodísticas a ex gobernadores y políticos; a supuestos líderes políticos, sociales y empresariales como columnistas, a policías como reporteros, y a los periodistas de a pie únicamente como maquiladores”.
El corresponsal de la revista Proceso en Oaxaca manifestó que “lastimosamente, el papel que han jugado los medios de comunicación en Oaxaca, con algunas excepciones, ha sido de complicidad con el poder, o mejor dicho, con el dinero, porque a sus dueños no les importan colores o ideologías y mucho menos ser interlocutores con la sociedad; lo que les interesa es el negocio que representa la libertad de expresión”.
Matías dijo que en sus tres décadas de periodismo en Oaxaca pocas cosas han cambiado, “únicamente se han diversificado las formas de cooptar, controlar, intimidar y hasta matar periodistas; por eso, de acuerdo con datos de la Fundación Artículo 19, Oaxaca es la cuarta entidad con mayor registro de asesinatos de periodistas en México”, y pese a la existencia de instituciones especializadas en proteger a comunicadores, “continua la impunidad”.







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