Oaxaca.-A tres semanas del desastre, por el terremoto de 8.2 grados del pasado 7 de septiembre, la brigada médica solidaria organizada por CODIGODH visitó la comunidad de San Jacinto Yaveloxi en la Cuenca del Papaloapan, Oaxaca.
Sin servicios básicos han aprendido a sobrevivir, “el médico llega a la casa de salud cada 2 o 3 meses” platican preocupadas, las personas que han acudido al llamado de la brigada.
Están acostumbrados al abandono gubernamental, buscaron los medios para hacer llegar al exterior su petición urgente de ayuda, ya que los representantes de las diversas instancias de gobierno les pedían “pruebas” de los daños para poder ser atendidos.
Por lo anterior, grabaron un vídeo que ya circula en las redes sociales, donde lanzaron su llamado de auxilio, del cual las autoridades correspondientes tomaron acuse de recibido 5 días después, para hacerles llegar vía aérea, 80 cajas pequeñas de enlatados para las más de 170 familias que conforman esta localidad, unos días más tarde arribaron otras 80 cajas que son toda la ayuda que hasta el momento han recibido por parte del Estado.
El miedo
Senorina tiene 28 años, ella junto con sus tres hijas, espera con miedo a que llegue la noche y con ella, también la lluvia. No sabe si fue el temblor del día jueves 7 de septiembre o fueron los tres días de lluvia intensa los que se llevaron su casa que era su único patrimonio. La despertó el temblor de 8.2 grados que estremeció las paredes de su vivienda de adobe, días previos, la humedad ya bañaba las paredes de lo que era su cocina y el cuarto que utiliza para dormir y guardar su escaso patrimonio.
La noche del día viernes la lluvia no paraba de caer, preocupada se fue a dormir con sus hijas y su esposo en la única cama que aún conserva abandonada en lo que fue su hogar, pasada la media noche, un estruendo interrumpió su sueño, al despertar, su habitación estaba anegada, el agua brotaba por las paredes y el piso de tierra ahora era un lodo que no le permitía avanzar, al salir a hacia la cocina, ésta ya no estaba, una mezcla de tierra, piedras y agua cubría sus muebles, una mesa y un par de sillas; de sus trastes, solo ha recuperado unos platos de plástico y una olla abollada, un desgajamiento de la montaña había sepultado el centro de su hogar.
Al ponerse a salvo casi pierde también a su esposo con su hija de 5 años, quienes arrastrados por la corriente fueron rescatados por sus cuñados metros abajo, ” a la niña no le pasó nada, porque iba envuelta en el hule” relata. Su esposo sufrió lesiones en sus extremidades de las cuales aún convalece, ahora vive en un pequeño espacio que le ha prestado su madre.
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