Las agencias de Naciones Unidas recuerdan que recae en las autoridades la responsabilidad de acreditar, mediante una investigación pronta, exhaustiva, independiente e imparcial, si se llevó a cabo un uso de la fuerza ajustado a la ley.
Las agencias de Naciones Unidas firmantes hacen un respetuoso recordatorio a las autoridades respecto a las obligaciones especiales que tiene el Estado mexicano en su posición de garante frente a las personas privadas de la libertad, teniendo presente lo dispuesto en las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como las “Reglas Mandela”.
En este sentido, resultan de suma preocupación las conclusiones de diferentes estudios sobre la situación en el centro de Cadereyta y en el conjunto del sistema penitenciario mexicano. Así, el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos[1], muestra graves deficiencias sobre la situación del centro, mientras que en la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)[2], se estableció que en el caso del estado de Nuevo León 40.5% de las personas privadas de libertad se sentían inseguras en el centro penitenciario y 28.9% en su celda.
UNODC y ONU-DH llaman a las autoridades federales y estatales, a adoptar las medidas necesarias para garantizar la no repetición de hechos trágicos como los ocurridos. Las agencias reiteran su compromiso de brindar cooperación y asistencia técnica a las autoridades mexicanas con el fin de fortalecer las capacidades institucionales del sistema penitenciario en el país.
Finalmente, ambas Oficinas expresan sus condolencias y solidaridad con los familiares de las víctimas en estos difíciles momentos.Te podría interesar...








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