La persona que hizo posible este jardín y lo sostiene es una mujer de 73 años: Evelia Chávez Quiñones. La primera vez que la vi fue con una camisa de manta manga larga, pantalones de mezclilla, botas y un sombrero, en medio del jardín quitando la maleza, componiendo las plantas y dando indicaciones a dos personas más que le ayudaban en el trabajo.
Evelia es toda energía. Esa imagen clichosa de una mujer de la tercera edad en una mecedora en ella no rifa. Se mueve de un lugar a otro, conversa con unas personas que se detienen a preguntarle de los efectos medicinales de unas plantas y las convence de poner su propio jardín en su casa.
“Si las personas tienen su propio huerto en su casa, aunque sea chiquito, en un espacio reducido, en la azotea o la ventana, eso les va a ayudar mucho, porque las plantas vibran, dan energía, nos mantienen vivos, ese es el mensaje que les queremos dar a quienes vienen al Museo y ven el jardín, que aquí en la ciudad también se puede hacer, que convivir con la naturaleza es lo que nos mantiene” dice Evelia y su propia filosofía de vida parece funcionar muy bien en ella.
Evelia es bióloga y trabajadora social de profesión, el trabajo que realiza en el Museo de la Ciudad manteniendo el Jardín es voluntario.
Desde que la Fundación Fernando Castañón Gamboa inició el proyecto del Museo de la Ciudad hace unos 25 años –en una casa rentada y no en las instalaciones que ahora tienen- Evelia se sumó haciendo un huerto de plantas medicinales zoques. Hace unos años, después de la remodelación del museo, decidieron retomar el proyecto, pero ahora con la perspectiva de hacer un jardín que sirviera de ejemplo para las y los visitantes del lugar.
El Jardín Zoque se puede visitar en el Museo de la Ciudad de Tuxtla ubicado en la segunda poniente y avenida central.
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