
A este panorama mostrado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se suman las estadísticas del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), en las que se refleja que el 90 por ciento de las trabajadoras domésticas reciben una remuneración económica baja, estimada en dos salarios mínimos diarios, además de no contar con ninguna prestación laboral.
La vicecoordinadora de la Bancada Turquesa reconoció que estas cifras “muestran que el hecho de no contar con un contrato laboral escrito las coloca ante situaciones en las que sus jornadas laborales no suelen ser respetadas y no cuentan con seguridad social, lo que impide que ellas junto con sus familias se desarrollen en condiciones dignas”.
Al no contar con un papel que justifique la relación laboral, agregó, se enfrentan a diversas dificultades al momento de querer denunciar a sus patrones por omisión del pago por horas extras de trabajo, o por actos de violencia emocional, económica, verbal e incluso sexual en algunos casos, señaló la legisladora aliancista.
“Las también llamadas trabajadoras invisibles, exponen su salud y su seguridad personal al realizar actividades y tareas al interior de casas, en la mayoría de los casos sin ningún sistema de control ni capacitación. Al grado de ser vulnerables a sufrir acoso sexual”, expuso Saldívar Paz.
Finalmente, la diputada por Nuevo León apuntó que la jornada laboral, como lo afirma el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), es uno de los derechos más vulnerados de las trabajadoras del hogar, esto en virtud de que las legislaciones sobre el trabajo a nivel nacional no prevén un límite de horas en sus jornadas semanales.Te podría interesar...








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