La directora de Derechos Humanos de la Judicatura, Estefanía Altamirano Jiménez explicó que el objetivo de la campaña es la prevención y desnaturalización de este tipo de violencia hacia mujeres, adolescentes y niñas en contextos públicos, además de concientizar en el derecho a que hombres y mujeres puedan transitar con igual libertad y sin miedo, que los espacios públicos y privados sean un lugar de encuentro entre personas que se reconocen como iguales y donde ninguno busca imponer sus deseos al otro.
El acoso sexual callejero es definido como toda práctica con connotación sexual explícita o implícita, que posee carácter unidireccional, que ocurre en espacios públicos y tiene el potencial de provocar malestar a la persona acosada. Además, constituye una injerencia arbitraria y abusiva. Arbitraria porque no es legal ni deseada por la víctima y abusiva porque se da dentro de una relación de poder, indicó.
Entre algunas de las conductas más frecuentes de violencia sexual o acoso hacia mujeres y niñas, la directora de Derechos Humanos de la Judicatura mencionó: los piropos; cortar el paso a las mujeres y/o niñas; dirigirles miradas con connotación sexual; chiflarles; dirigir frases ofensivas; miradas morbosas; tocamientos o “arrimones”, entre otras.
Una "ciudad segura" requiere una participación ciudadana, porque las ciudades se han convertido en lugares solamente de tránsito acelerado, de actividades productivas, sin tener en cuenta que las personas tienen derecho a convivir y apropiarse de los espacios, puntualizó, luego de resaltar el compromiso del Magistrado Raúl Bolaños Cacho, en este tema y transformar actitudes y comportamientos entre los servidores públicos judiciales.
Entre las acciones que realizará el personal de la Dirección de Derechos Humanos en el marco del programa “Visibilizando el acoso sexual callejero”, se encuentra la difusión, a través de carteles y entrega de separadores con el lema: ¿te acompaño o te persigo?, donde se explica qué es el acoso sexual en los espacios públicos.
El acoso sexual es otra forma de la violencia que sufren las mujeres en su transitar por las calles, parques, transporte público y en otro tipo de localidades de acceso público como estadios y centros comerciales, entre otros, lo que lesiona la integridad física, psicológica y sexual de las víctimas que se sienten invadidas por las palabras, gestos, tocamiento e incluso intentos de violación o abuso sexual.
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