Un domingo por la mañana, cerca de las nueve horas, cruce en auto acompañado de una ama de casa, quien al ver a las trabajadoras sexuales exclamó: ¡De plano estas desde temprano empiezan con su vicio!.
Entonces me imaginé por lo que tienen que pasar estas chicas. Hombres de mal aliento, crudos, de mal olor o humor, violentos, todos son clientes y me imaginé el momento del servicio que prestan y sólo pude concluir que es uno de los trabajos más desagradables que existen, pero ellas luchan por sobrevivir a pesar de ello y de la marginación social.
Por ello, un día como hoy, pero de 1975, más de 100 prostitutas ocuparon la iglesia de Saint-Nizier de Lyon, con el fin de llamar la atención sobre la escalada de violencia contra ellas. Se declararon en huelga por 8 días y mantuvieron la ocupación por 8 días, cuando fue allanada por la policía.
A partir de aquél día inició el movimiento a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales, pues durante sus sesiones en la parroquia, se gestó el Colectivo de Prostitutas, que exigía: "Libertad en tanto que mujeres tal y como somos, y no tal y como quieren que seamos para tranquilizar sus conciencias. No tengan miedo: esta liberación no supondrá automáticamente una proliferación de las prostitutas. A no ser que nosotras, las mujeres, seamos todas chicas a las que únicamente reprimía el miedo a la policía".
En México, la tolerancia al ejercicio de la prostitución sucedió en 1865, cuando Aquiles Bazaine, mariscal de Francia, promulgó un reglamento ya existente en el sistema francés con el objetivo de proteger la salud de los soldados invasores.
Con este reglamento se creó un registro de las sexoservidoras que habitaban los burdeles, y cuánto se les cobraba de impuestos, fijados por el Estado, para autorizar este ejercicio. Con estas nuevas disposiciones, las mujeres eran revisadas por un médico una vez a la semana, y las clasificaban según su edad y atractivo, categorizándolas como de primera, segunda, tercera clase y así sucesivamente.
Actualmente cada estado tiene sus propias leyes con respecto a la prostitución. Es ilegal que un padrote, hombre que controla a las mujeres que venden su sexo y quien se queda con una parte o todas las ganancias maneje un negocio así.
No obstante, una trabajadora sexual puede ejercer su labor en zonas específicas y regularizadas por el estado, llamadas “zonas de tolerancia”, similar a las “zonas rojas” de Ámsterdam.
De acuerdo con Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2010 había entre 143 mil y 862 mil sexoservidoras.Te podría interesar...








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