Previamente, Recep Tayyip Erdogan, presidente turco y anfitrión del encuentro, llamó a la comunidad internacional a reconocer de forma inmediata a Jerusalén oriental como capital palestina, en respuesta a la decisión de Trump, mientras Abbas alertó que sin Jerusalén este como capital de un Estado palestino, no habrá paz ni estabilidad en Medio Oriente.
El presidente turco acusó a Trump de tener una mentalidad sionista y a Israel de ser un Estado terrorista. Abbas, por su parte, afirmó que Trump regaló Jerusalén al “movimiento sionista (…) como si le regalara una ciudad estadunidense”.
Agregó: no aceptamos ningún papel de Estados Unidos en el proceso de paz porque su postura es parcial, y pidió a la ONU asumir el mando del proceso.
El rey Abdulá II, de Jordania, custodio de los lugares santos musulmanes en Jerusalén, respaldó la demanda, al igual que el rey saudita, Salman bin Abdulaziz, quien no acudió a la cumbre extraordinaria en Estambul convocada por Turquía.
La decisión de la OCI llega en respuesta al presidente Trump tras reconocer a Jerusalén como capital israelí, y romper con el consenso internacional sobre el estatus de la ciudad sagrada para musulmanes, cristianos y judíos, el cual consistía en esperar que el estatus definitivo de Jerusalén fuera fijado en negociaciones de paz entre israelíes y palestinos.
Desde Jerusalén, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió: todas esas declaraciones no nos impresionan.
En ese contexto, Israel arrestó a Hassan Yousef, importante líder de Hamas, durante una redada nocturna en su casa en Cisjordania, donde también fueron detenidos 32 palestinos, y volvió a atacar objetivos del movimiento extremista en la franja de Gaza, informaron fuentes militares.
Además, agentes de las fuerzas de seguridad israelíes, infiltrados entre manifestantes palestinos en Cisjordania reocupada, dispersaron abruptamente una protesta contra el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí que hizo Estados Unidos.
Decenas de palestinos lanzaban piedras contra los soldados israelíes al frente de una concentración de unas 150 personas, frente al puesto de control de Bet El, cerca de Ramalá, cuando una granada antidisturbios explotó y un puñado de hombres infiltrados que parecía estar entre los manifestantes desenfundaron sus armas y dispararon al aire.
Los agentes infiltrados pasaron inadvertidos entre los manifestantes gracias a que usaron la tradicional kufiyya palestina, pasamontañas e incluso se cubrieron con la bandera palestina.
Las fuerzas israelíes recurren a estos agentes, conocidos como mustaribines (los que se disfrazan de árabes), para detener a los alborotadores durante las manifestaciones en Cisjordania o Jerusalén.
Estos mustaribines son judíos, árabe-israelíes, drusos o beduinos, hablan árabe como los palestinos y son parecidos físicamente. Suelen mezclarse entre la multitud e incluso lanzan piedras contra los soldados.Te podría interesar...








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