Pero sí rebajó considerablemente el perfil de la recepción, celebrada por primera vez en 16 años sin la presencia del presidente y en un edificio contiguo a la Casa Blanca, en lugar de en los jardines de la residencia o en la Sala Este del icónico inmueble presidencial, como hicieron Bush y Barack Obama.
Un año después de que Obama celebrara su último Cinco de Mayo con un concierto del grupo mexicano Maná y una barra libre de margaritas, Pence recibió a un centenar de invitados que comía tacos en miniatura mientras escuchaba a un trío musical poco conocido y bebía vino o cerveza, eso sí, de marca mexicana.
Entre los asistentes estaban el embajador de México en EU, Gerónimo Gutiérrez; el secretario de Trabajo de Trump, Alexander Acosta, de origen cubano; y la nominada para ser Tesorera del Gobierno, Jovita Carranza, de origen mexicano.Te podría interesar...








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