“Hoy nuestro país sigue de pie después de las profundas cicatrices que los últimos fenómenos naturales han provocado. Pero también hoy se abre de nuevo una de las más lacerantes y preocupantes heridas de la memoria colectiva: la desaparición forzada de 43 estudiantes, un hecho terrible y crimen de derecho internacional que hasta ahora no ha sido debidamente investigado y que sigue sin resolverse, dejando en la incertidumbre el destino de los estudiantes pero sobre todo, la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos.
A tres años, seguimos buscando a nuestros desaparecidos entre los escombros de instituciones corruptas y el crimen del olvido, en donde la voluntad política real de las autoridades nunca se ha hecho presente. La mentira histórica de este caso marcará el sexenio de Peña Nieto, pero nosotras y nosotros en solidaridad con sus padres y madres los seguiremos contando, los seguiremos buscando, luchan para que salga a la luz la verdad y se tenga acceso a la justicia.
Es tiempo de que Enrique Peña Nieto deje de apropiarse del discurso de la sociedad civil con fines de campaña y oportunismo mediático. La historia no perdona, y nosotras tampoco. México es un país de víctimasm, y el Presidente debe dejar de tratar de ocultar los casos bajo la alfombra y enfrentar la realidad de un país en donde la corrupción y la falta de legalidad matan y desaparecen a las personas día a día”
La desaparición forzada de los 43
Los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa fueron desaparecidos forzadamente la noche del 26 de Septiembre de 2014 después de haber sido arrestados por policías municipales mientras se preparaban para participar en una manifestación en la Ciudad de México para conmemorar una masacre de estudiantes ocurrida el 2 de Octubre de 1968.
Desde entonces, los restos de uno de los estudiantes, Alexander Mora Venancio de 19 años, fueron identificados. Todavía se desconoce el paradero y la suerte de los otros 42.
Las autoridades mexicanas han dicho que los estudiantes fueron secuestrados por una banda criminal de la zona y que sus restos fueron incinerados en un basurero local.
Sin embargo, tras una investigación forense de un año, un grupo de expertos designados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que era científicamente imposible que ese número de cuerpos fueran incinerados en un basurero en las condiciones que dicen las autoridades, una conclusión que es compartida por otros expertos que han tenido acceso al caso.







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